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Un hombre le dijo a la policía de Salinas que no podía explicar por qué había apuñalado mortalmente a un hombre de 48 años que estaba limpiando una estufa, declararon en su testimonio los oficiales de policía durante una audiencia preliminar que se llevó a cabo a principios de este mes.

Sin embargo, Brayan Robles Parra, de 19 años, sí dijo por qué procedió entonces a darle una paliza a la esposa de su víctima mientras ella gritaba frente a su cuerpo, le informó al tribunal el detective de la policía de Salinas Gabriel González. 

La juez del Tribunal Superior del Condado de Monterey Julie Culver ordenó que Robles Parra se sometiera a juicio porque se alega que asesinó a puñaladas a Ramón Espinoza Ochoa, de 48 años de edad, mientras él y su esposa limpiaban la casa donde Robles Parra y otros trabajadores del campo vivían en julio. 

También es sospechoso de golpear el 11 de julio a la esposa de Espinoza Ochoa, cuyo nombre no ha sido revelado por la policía, antes de que ella huyera de la casa que se encuentra en 1151 Fairview Ave.

Durante la audiencia en el tribunal, los oficiales de la policía de Salinas describieron lo que encontraron al llegar al lugar de los hechos.

El oficial Steven Hoyte dijo que llegó menos de un minuto después de ser despachado a las 11:18 P.M., porque se encontraba a una cuadra de distancia.

Cuando llegó, encontró a cuatro personas. Una de ellas, quien posteriormente fue identificada como la esposa de Espinoza Ochoa, estaba “llorando, hablaba muy rápidamente en español” y hacía gestos hacia la casa. También tenía un rasguño o una herida en el ojo izquierdo, agregó. 

Después de tan solo “unos segundos”, Hoyte dijo que corrió hacia la casa. Al entrar, vio a Robles Parra a su derecha, parado inmóvil en el marco de la puerta de una habitación.

Robles Parra, quien no habla inglés, eventualmente cumplió con las órdenes de Hoyte de tirarse al piso, agregó.

Después de esposarlo, Hoyte se dirigió al pasillo a la izquierda de la entrada. Ahí vio a Espinoza Ochoa tirado boca abajo en el piso, rodeado de “manchas rojas”, en la puerta del baño, informó.

Espinoza Ochoa tenía una sola herida en la espalda y permanecía inmóvil, dijo Hoyte. 

Fue trasladado a Natividad, donde murió por tener cercenada la aorta y heridas de punción en el corazón y un pulmón, dijo Matthew L'Hereuex, un asistente del Fiscal de Distrito del Condado de Monterey. 

Unas dos horas después de que la policía respondió, el detective González interrogó en español a Robles Parra, quien entonces tenía 18 años, en el Departamento de Policía de Salinas, informó.

“Su respuesta inicial fue que se puso de pie y apuñaló a alguien”, dijo González. 

En la entrevista, Robles Parra informó que había estado viviendo en el lugar con otros trabajadores del campo durante aproximadamente dos meses. 

También informó que se había sentido “desorientado” y “extraño” desde que había llegado a Salinas, dijo González durante su testimonio. 

Antes del ataque del 11 de julio, Robles Parra había estado acostado en la parte superior de una litera en la habitación que comparte con “varias personas”, le dijo uno de sus compañeros a González. 

Se bajó de la litera y, en menos de un minuto, el compañero de cuarto escuchó gritar a una mujer, agregó González. 

Robles Parra le dijo a González que fue a la cocina y se acercó a Espinoza Ochoa en silencio mientras este limpiaba la estufa. Con el cuchillo de lechuga de la cocina, Robles Parra apuñaló a Espinoza Ochoa una vez en la espalda, dejando el cuchillo en la herida, según el testimonio de González.

El apuñalamiento no fue provocado, pero Robles Parra dijo que quería matar a Espinoza Ochoa, a quien no conocía, agregó González. 

“No pudo decirme por qué (lo apuñaló)”, declaró acerca de Robles Parra. “... Su respuesta fue que no podía explicármelo”. 

Jennifer Davenport, la abogada defensora de Robles Parra, preguntó por qué González había utilizado una guía de entrevista especial para niños durante el interrogatorio. 

González dijo que los jóvenes y los niños pueden ser susceptibles a alterar sus respuestas dependiendo de la forma en que se hacen las preguntas. 

“Quería asegurarme de no sugerir las respuestas en mis preguntas”, agregó. 

También usó la guía para hacer varias preguntas de prueba con el fin de confirmar si Robles Parra le estaba entendiendo. Agregó que le respondió las preguntas correctamente. 

Davenport también apuntó al hecho de que Robles Parra le dijo a González durante la entrevista que podría tener problemas psiquiátricos.

En cierto momento, Robles Parra le dijo a González que había tenido una premonición y se refirió a ella como “una parte de mi cuerpo, en verdad no sé”, aunque González no dio más detalles. 

Durante toda la entrevista, Robles Parra se la pasó mirando hacia abajo a la mesa o al piso, y en cierto momento le pidió a González que lo apuñalara, agregó. 

Robles Parra también describió lo que sucedió después de que supuestamente apuñaló a Espinoza Ochoa. 

Dijo que corrió hacia afuera por la puerta frontal y que volvió a entrar por una ventana, informó González. Encontró a la esposa de Espinoza Ochoa gritando frente a su esposo, agregó. 

Ella había estado limpiando el baño cuando escuchó que su esposo decía “¡Mira! ¡Mira!”, dijo Rodolfo Román, sargento de la policía de Salinas, quien la entrevistó aproximadamente media hora después del ataque.

“Cuando ella volteó a verlo, él se colapsó”, agregó Román. “Tenía un cuchillo metido en la espalda”. 

Ella le quitó el cuchillo, lo arrojó a un lado y se dirigió a otros dos residentes de la casa. 

Fue entonces que vio a Robles Parra, quien la atacó mientras la maldecía, dijo Román. 
González le informó al tribunal que Robles Parra la vio, dijo que estaba gritando y que pensó que “iba a enviar a la policía a perseguirlo”. 

Robles Parra dijo que tomó un teléfono celular que estaba en el piso y que la golpeó en la cabeza “un montón de veces”, informó González. 

Los otros dos compañeros de la casa la rescataron, dijo Román. 

Robles Parra le dijo a González que entonces vio el cuchillo en el pasillo, lo tomó y se lo llevó a su habitación, donde lo escondió en un calcetín, según el testimonio de este último en el tribunal. 

Los oficiales encontraron el arma, “un cuchillo grande, tipo para cortar lechuga”, envuelta en un calcetín y “parcialmente dentro de una maleta” sobre la cama, dijo el oficial Kenneth Hendrickson, de la policía de Salinas. 

La hoja estaba manchada de sangre “toda, hasta la empuñadura”, dijo Hendrickson. 

Después de la audiencia, la familia de Espinoza Ochoa no quiso hacer comentarios para este reportaje.

La juez Culver dictaminó que Robles Parra deberá enfrentar un juicio por los cargos de homicidio con agravantes por usar un arma mortal y agresión con agravantes.

Su próxima audiencia está programada para el 8 de enero a las 8:30 A.M. 

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