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Yarely Chino tiene una predicción acerca de usted. Piense en una programadora de computadoras; ella está bastante segura de saber qué tipo de imagen se ha formado en la mente.

“No piensa en una mujer”, dijo Chino. 

Sin embargo, ella, Anita García y Stephanie Deenotras, dirigentes del capítulo Salinas/Monterey de Girl Develop It (GDI), piensan cambiar eso. 

Solo un 19 por ciento de las personas que se graduaron de licenciatura en informática y computación en 2016 son mujeres, aunque en general se graduaron más mujeres que hombres, según el Centro Nacional para las Mujeres y la Informática.

Mientras tanto, las mujeres formaron el 26 por ciento de la fuerza laboral de computación en 2017; un 3 por ciento de esa fuerza laboral fueron mujeres afroamericanas y tan solo un 1 por ciento fueron mujeres hispanas. Estas cifras son desproporcionadamente bajas.

Girl Develop It es una organización sin fines de lucro que ofrece programas costeables para las mujeres que quieren aprender a desarrollar software y páginas web. La organización opera en más de 60 ciudades a nivel nacional, y a partir de principios de este año Salinas y Monterey forman parte de ella.

“Simplemente pienso que es una locura porque estamos a una hora y media de distancia del Valle del Silicio, y yo no tenía idea de lo que era la informática hasta que entré a la universidad”, dijo Chino. 

Todo comenzó cuando Margaret D’Arrigo, fundadora de IMPOWER, de la Cámara de Comercio del Valle de Salinas, puso en contacto a García con Corinne Warnshuis, directora ejecutiva de GDI.

Warnshuis, quien tiene 30 años, es nativa del sur de Salinas y se graduó en la preparatoria Salinas High, fue la oradora invitada durante un almuerzo de IMPOWER en enero, donde García formó parte del panel. 

Hablaron acerca de abrir un capítulo de GDI en Salinas, pero García estaba ocupada, así que Warnshuis se comunicó con Chino y Deen. Deen, quien trabaja en el Monterey Peninsula College facultando a las mujeres en la tecnología, ya había estado considerando a GDI como un siguiente paso.

“Fue alrededor de esa época que Anita se comunicó conmigo y me dijo: ‘Corine está en la ciudad, ¿quieres conocerla?’”, dijo Deen. “Y yo le dije: ‘Eso es fantástico. Ahora puedo hacerle todas estas preguntas que he estado investigando’”.

García conoce a Chino, quien también es nativa del Valle de Salinas, desde la universidad. Estudiaron juntas en un programa de grado colaborativo entre la Universidad Estatal de California en la Bahía de Monterey (CSUMB) y Hartnell College, llamado CSin3, que permite que los estudiantes obtengan su título de licenciatura en informática en tres años. Ellas dos juntas fundaron también herScript, junto con otras 10 compañeras de clase, para apoyar a otras mujeres del programa. 

Ese año en la universidad fue especial, ya que la cohorte de García y Chino contenía un 40 por ciento de mujeres, algo que dijeron que antes había sido inaudito. 

Chino dijo que ver a tantas mujeres en el programa la motivó incluso más. 

Aunque el campo está dominado por los hombres, las mujeres han estado trabajando en las ciencias computacionales desde el principio.

Ada Lovelace está reconocida por haber sido la primera programadora de computación de la historia, así como la primera en postular que las computadoras eran capaces de hacer muchas cosas además de cálculos matemáticos a mediados del siglo XIX, aunque sus contribuciones no se apreciaron hasta 100 años después. 

Después de eso, todas las primeras codificadoras modernas de la década de 1940 fueron mujeres. La ciencia de la computación se consideraba trabajo de mujeres, y la gente tenía una comprensión limitada de su dificultad.

“Pero una vez que se convirtió en algo prestigioso, los medios la proyectaron como una función exclusiva para hombres”, dijo García. “Y ahora las mujeres creen eso”.

A través de GDI, Deen, Chino y García dan clases de conocimientos para principiantes, como introducción a HTML, Javascript y WordPress, pero las tres planean organizar cursos avanzados para practicar con algoritmos y con programas como React, IOS y Android. También proporcionan ayuda para entrevistas tecnológicas.

Específicamente, ayudan a las mujeres a prepararse para las pizarras interactivas, una herramienta estándar para las entrevistas de la industria, en la que a los candidatos se les pide que resuelvan un problema escribiendo código en una pizarra en medio de la entrevista.

Además de las clases, organizan eventos llamados Código y Café, donde las mujeres pueden trabajar en proyectos independientes o repasar individualmente cualquier cosa que no haya quedado clara en clase.

Al final, GDI tiene la meta de crear una red de mujeres desarrolladoras, lo cual es un componente fundamental para aumentar la cantidad de mujeres en una industria conocida por su dificultad para entrar. 

“El primer paso para nuestro público es que ellas obtengan las habilidades, y una vez que lo logren, como líderes del capítulo, queremos compartir nuestras redes con ellas”, dijo Chino. “Posteriormente, una vez que comiencen a obtener empleos, nuestra visión será crear este efecto de distribución del facultamiento”.

Eventualmente podrán compartir sus redes entre sí. 

“Eso es parte de la magia de esto”, agregó. 

GDI ofrece becas a las mujeres que no pueden pagar las clases, cuyos precios varían de $25 a $100 dólares, dijo Warnshuis. Agregó que sus siguientes pasos consistirán en ofrecer algunas clases en español. 

Visite girldevelopit.com/chapters/salinas-monterey para obtener más información. 

“Pienso que esta es una oportunidad para las personas con las que fui a la preparatoria”, dijo. “Simplemente suceden muchas cosas maravillosas cuando unimos a las mujeres”. 

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