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De pie ante el público, apenas podía hablar. Las palabras y las frases a medias quedaban interrumpidas por sus sollozos.

“Recuerdo esa noche”, logró decir Lenore Sosa. “Lo que dicen acerca de la intuición de las madres es tan cierto. Supe, cuando escuché las sirenas, que se trataba de él, que algo andaba mal”. 

Enrique “Kiki” Sosa, de 14 años de edad, fue asesinado a tiros mientras caminaba hacia su casa por la calle Russell en el Norte de Salinas el 17 de enero. El suyo fue el primer homicidio del año en Salinas.

La madre de Kiki encendió una vela eléctrica y se volvió a sentar. Ella fue una de varias personas que se reunieron a conmemorar el Día Nacional del Recuerdo de las Víctimas de Homicidio, en una ceremonia que se llevó a cabo el 27 de septiembre. Los sobrevivientes de las víctimas se turnaron para decir algunas palabras acerca del familiar que perdieron y para encender sus velas; muchos llevaron fotografías para mostrarlas. 

Según los datos más recientes del FBI, Salinas sigue siendo la ciudad de California con el índice más alto de homicidios, aunque los índices de otros tipos de delitos han disminuido. 

El Día Nacional del Recuerdo es oficialmente el 25 de septiembre, y se celebra en honor de Lisa Hullinger de Cincinnati, quien fue asesinada por un exnovio en 1978. Su madre y su padre fundaron el grupo nacional de apoyo Padres de Hijos Asesinados (POMC), pero fue Angie Ortega quien abrió originalmente un capítulo en Salinas. 

“Es muy importante porque simplemente nos da la oportunidad de reunirnos y compartir nuestros recuerdos”, dijo Ortega. “En las reuniones me han dicho: ‘Me da mucho gusto no estar solo. Hay otras personas como yo’”. 

POMC ofrece recursos a las familias, ya sea información acerca de los derechos de las víctimas y cómo navegar por el sistema de justicia penal a través de procesos en los tribunales, o en una comunidad de personas que saben por lo que están pasando y siempre están dispuestas a escuchar. 

Sin embargo, la ceremonia de este año por poco y no sucede. 

Cuando la familia de Ortega se enteró hace apenas tres semanas de que el hombre condenado por el homicidio de su hija iba a ser liberado, quedaron devastados. Al escuchar las noticias “regresamos a esa pesadilla de cuando perdimos a nuestra bebé”, dijo Ortega. 

José Gómez, el exnovio de Lorraine Ortega, la golpeó, la estranguló y la apuñaló hasta matarla en su departamento de Salinas en 1993. 

Al final, Angie Ortega decidió que no era justo cancelar el evento, y dijo que ser sobreviviente implica volver a levantarse y luchar por avanzar. Agregó que ahora ya sabe que aunque el dolor puede golpear como cuando uno se para en una mina, con el tiempo las cosas mejoran. 

Los casos del pasado pueden recuperar su actualidad

Aunque algunos casos de homicidio han sido resueltos, muchas de las personas que hablaron siguen orando para recibir respuestas. 

Cuando le llegó el turno a Gilbert Quintero, este se puso de pie junto a su exesposa al frente de la sala y se quitó los lentes cuando las lágrimas comenzaron a rodar. 

“Ojalá hubiera podido estar ahí”, dijo. “Voy a su tumba y lloro y me fumo un cigarrillo y hablo con él. Extraño a mi hijo”.

Julián Quintero, de 20 años, fue asesinado a tiros en una fiesta en una casa de Oak Hills el año pasado.

“Él era mi mejor amigo, y conocía toda mi historia. Gracias a él me he mantenido limpio durante 15 años”, dijo Gilbert Quintero. “Quiero justicia”.

Elsa Sandoval se inclinó sobre las fotos de su hijo, en un uniforme de béisbol, bailando con ella una canción de Van Morrison durante su boda, y radiante vestido de traje. Sandoval dijo que a veces repite una visión específica de “que uno de estos días voy a recibir una llamada. Me dirán, ‘lo atrapamos, lo atrapamos’. Y yo estaré feliz. Me daría tanto gusto”.

El caso del homicidio de Joey Sandoval no ha tenido pistas nuevas desde 2003, año en que alguien le disparó desde otro auto en Salinas mientras se dirigía a la tienda con su cuñado. 

Manuel Martínez Jr. asistente de jefe de la policía, dijo que cada caso del pasado se le asigna a un detective, y cuando los detectives se van, los casos se asignan a alguien diferente con la esperanza de que un nuevo par de ojos y la nueva tecnología puedan ayudar a la policía a resolverlos algún día. 

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Mientras tanto, Martínez dijo que él y Roberto Filice, asistente del jefe de la policía, han estado hablando de la posibilidad de traer a un investigador de casos del pasado a Salinas. 

“No podemos olvidar lo que tenemos que hacer”, informó. “Las familias quieren respuestas y nosotros tenemos que dárselas”. 

A veces, la policía logra un avance. La hija de 14 años de edad de Juan “John” Piña fue violada y asesinada en 1990, pero casi 30 años después la policía logró un arresto.

Piña admitió durante la ceremonia que había perdido la esperanza de que el caso se resolviera algún día, y que sabe que el camino que le espera es difícil.

“Pero creo que ahora todo estará bien”, agregó. “Espero que todos ustedes obtengan justicia algún día, como la que obtendré yo”.

El alcalde Joe Gunter elogió a los dos nuevos asistentes del jefe de la policía por asistir a la ceremonia. Ambos se unieron al departamento hace 11 meses. 

“Ellos ya quieren a esta comunidad y desean participar en detener esta violencia”, agregó. 

Gunter, quien pasó décadas trabajando como oficial de policía y detective en el departamento de policía de Salinas, ha sido testigo de primera mano de los efectos de la violencia en las familias. 

“Una cosa que sé es que cuando toqué a esa puerta y le pregunté si usted era el padre, le dolió”, informó. “La violencia ha afectado tremendamente a esta comunidad. Pero nosotros mismos somos lo que nos hemos hecho más fuertes, porque continuamos aquí, porque decidimos ponernos de pie. Peleamos contra esto y no nos detendremos”.

 

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