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Guadalupe Salgado, de 18 años, recuerda cuando un tiroteo en la residencia de su vecino, en el norte de Salinas, hizo que corriera a esconderse en el clóset de su casa hace una década. 

En ese momento no se dio cuenta de que se trataba de un tiroteo, solo de que algo andaba mal. Así que hizo lo que su madre siempre le dijo que hiciera. 

“Me dijo que si veía que estaba pasando algo, que me agachara y buscara resguardo”, dijo. “... Sabía que había pasado algo malo”. 

Salgado, quien ahora estudia psicología en Hartnell College después de haberse graduado de la preparatoria North Salinas High, informó que sigue vigilante y que le preocupa que haya un tiroteo en la escuela.

Aunque hay partes de la ciudad a las que no va, también agregó que Salinas parece haberse vuelto más segura en años recientes. 

José Arreola, un administrador de la División de Seguridad en la Comunidad, está de acuerdo con Salgado. Arreola también dirige la Alianza Comunitaria para la Seguridad y la Paz (CASP).

La organización, que utiliza un método formal para resolver la violencia en Salinas, celebró 10 años de esfuerzos y éxitos el miércoles. 

Sin embargo, en la capital de los homicidios de California, con 17 en lo que va del año, una disminución en la violencia juvenil puede parecer más como una fantasía que una realidad.

“Nunca podremos tener un verdadero éxito hasta que disminuyamos, y eventualmente erradiquemos, los homicidios en la ciudad. Sin embargo, la cantidad de jóvenes afectados por la violencia sí ha disminuido”, dijo Arreola. “Es difícil reconciliar las dos cosas, pero están sucediendo al mismo tiempo”. 

De hecho, los informes de ataques agravados relacionados con jóvenes han disminuido aproximadamente 63 por ciento desde 2007, mientras que los arrestos de jóvenes en Salinas han bajado más o menos a la mitad del nivel que tenían en 1998, según un análisis de datos de seguridad pública realizado por CASP y por el condado de Monterey.

The Californian analizó datos de otras organizaciones independientes, que en general mostraron una tendencia similar.

Incluso la cantidad de víctimas de homicidio, que con frecuencia son jóvenes u hombres jóvenes latinos, ha disminuido constantemente desde su punto más alto en 2015, año en que hubo 40 homicidios en la ciudad, que tiene aproximadamente 170,000 habitantes. 

“La percepción no siempre es la realidad”, dijo Arreola. 

‘Algo malo está por suceder’

En 2002, la violencia cobró la vida del hijo de Debbie Aguilar, residente de Salinas.

En 2015, la muerte de su sobrino fue la cuarta de los 40 homicidios que se registraron ese año.

Después de perder a su hijo, Aguilar decidió formar un grupo llamado A Time for Grieving and Healing con el fin de apoyar a los seres queridos de las víctimas de homicidio, y se unió a CASP cuando se creó esa organización. 

Ahora tiene un estandarte con los rostros de víctimas de homicidio de Salinas, que comenzó en su habitación como un tablero con 10 rostros. 

Desde entonces, el estandarte ha crecido mucho. 

Durante esa época, Aguilar tuvo conflictos con otros miembros de CASP, pero sin embargo elogia el trabajo del grupo, incluida la disminución de la violencia juvenil. 

Salgado recuerda las aterrorizantes historias de su madre acerca del Lado Este, las cuales ha escuchado desde que tenía cinco años de edad.

Recuerda que había pandilleros que vivían en su vecindario del Norte de Salinas, cerca de Natividad. Esos vecinos, a quienes la policía visitaba con frecuencia, fueron las víctimas del tiroteo, probablemente desde un auto en movimiento, que la hizo esconderse en ese clóset con su padre.

También recuerda que jugaba afuera, pero siempre “vigilante”, informó. 

“En cierta forma, me he conformado con la idea de que algo malo va a suceder”, dijo Salgado. “No me sorprende cuando es así”.

Ahora, sin embargo, le preocupa que alguien abra fuego contra el campus de Hartnell, aunque los simulacros de tiradores activos de sus años de preparatoria y secundaria representan un extraño consuelo, agregó.

“Sé cómo actuar cuando algo así sucede, cuando tienes que poner una barricada en la puerta”, informó. “Me siento segura, pero al mismo tiempo atemorizada”. 

Al otro lado de la ciudad, en la secundaria Gavilan View, Richard López se acerca a su primer aniversario como oficial de recursos escolares de Salinas en el Distrito Escolar Santa Rita Union.

Al principio, los padres de familia y sus hijos tenían aprensión al ver a López. Ahora platican con él y le hablan de los problemas, agregó. También le han dicho que su presencia ha disminuido la cantidad de delitos.

Hasta ahora, solo le ha dado un citatorio a un estudiante que supuestamente participó en una pelea, en la que otro jovencito resultó con un brazo fracturado en el distrito. 

“La mayoría de los citatorios que expido son para los adultos que no se obedecen alguna señal de alto, o por exceso de velocidad”, informó. 

Agregó que es posible que los oficiales del alguacil del condado de Monterey respondan a las escuelas, debido a los límites de sus jurisdicciones. 

Sin embargo, para los oficiales de recursos escolares, “si los padres no exigen el procesamiento, entonces es algo que se maneja dentro del sistema escolar”.

Eso incluye los problemas de drogas, informó. 

“No somos el contacto principal cuando encuentran a un joven con sustancias controladas, agregó. “El director es el contacto principal”. 

Los estudiantes pueden ser enviados a un programa de tratamiento de drogas para jóvenes, como DAISY, sin que entren a los tribunales ni al sistema de justicia penal como sucedía anteriormente, dijo.

Los cambios en las leyes estatales también redujeron la cantidad de menores encarcelados, dijo Marcia Parsons, jefa de libertad condicional del condado de Monterey, quien supervisa a los delincuentes menores de edad. 

Aproximadamente 20 jóvenes están encarcelados a nivel estatal y unos 40 se encuentran en custodia local, informó. 

Antes de que las leyes cambiaran, esas cantidades alcanzaron 100 y 160 respectivamente. 

El departamento de libertad condicional ha agregado nuevos programas para los menores y para sus padres, agregó. Ahora, la dependencia de Parsons trata de mantener a los delincuentes juveniles con sus familias, utilizando políticas modernas basadas en evidencia para evaluar sus riesgos y tratarlos adecuadamente.

“Mientras menos toques a los delincuentes de bajo riesgo, mejor les va. Los delincuentes de alto riesgo requieren mucha supervisión”, informó. “Si colocas a un delincuente de bajo riesgo en algún tipo de orientación en grupo con uno de alto riesgo, este se convierte también en un delincuente de alto riesgo”. 

Éxitos en las escuelas

En su plan estratégico 2013-2018, CASP estableció una diversidad de metas que van desde reducir el desempleo juvenil hasta aumentar la alfabetización y la seguridad escolar y combatir el acceso a las drogas, utilizando por lo general el período de 2009 a 2010 como base de referencia. 

Además, se encuentra a punto de iniciar el diseño de su próximo plan estratégico. 

Para el aniversario de CASP, The Californian analizó si se habían cumplido 12 de las metas para la juventud y la seguridad que se trazó la organización, como el acceso a las drogas, los índices de graduación, las suspensiones y demás, utilizando datos del departamento estatal de educación, la Encuesta de Niños Sanos de California, el Departamento de Justicia de California, el Condado de Monterey y demás.

Los datos muestran que CASP logró 10 de esas metas para 2015, y las otras dos en los dos años siguientes. 

Entre los resultados, el porcentaje de niños de quinto a noveno grados que se sintieron seguros o muy seguros en las escuelas de Salinas aumentó aproximadamente a un 78 por ciento y a un 59 por ciento respectivamente. 

  • Las metas de CASP habían sido de un 75 por ciento y de un 52 por ciento.  
  • Los informes de violencia doméstica han disminuido a unos 650, muy por debajo de la meta de 707 que se había fijado CASP. 
  • La cantidad de niños de noveno grado que dijeron tener acceso “muy fácil” a la mariguana o al alcohol disminuyó de un 50 y de un 44 por ciento a un 40 y un 32 por ciento en 2015, respectivamente 

Los datos demuestran que en los años más recientes disponibles, esas cantidades se han mantenido iguales o incluso han mejorado. 

Otras mediciones también han mejorado, incluida la cantidad de suspensiones escolares en el Distrito de Preparatorias Salinas Union, la cantidad de estudiantes que toman alcohol en exceso y fuman mariguana, y la cantidad de estudiantes de noveno grado que se sienten seguros en sus vecindarios.

Esa disminución en la cantidad de suspensiones ocurrió cuando los distritos escolares de todo el condado adoptaron un programa llamado Iniciativa de Apoyo a Conductas Positivas, dijo Nancy Kotowski, superintendente de escuelas del condado de Monterey.

Ese programa se enfocaba en fomentar el respeto y la conducta positiva entre los estudiantes, para después hacer que ellos mismos los fomentaran entre sí, agregó. 

“Todos se motivan mutuamente al tomar una actitud positiva con la juventud”, informó. 

CASP, que surgió a partir de una sociedad entre Salinas, el condado de Monterey y cuatro ciudades del sur del condado en noviembre de 2008, ha ayudado al hacer que todos se reúnan para enfocarse, compartir recursos y evitar la repetición de actividades, dijo Jonathan Price, juez retirado y fundador de CASP. 

“Veíamos todas estas unidades individuales en sus propios silos”, informó. “Las sacamos de ahí e hicimos que se comunicaran entre sí”. 

Eso también significó darle a la juventud una oportunidad de dirigir y desarrollar actividades en lugar de limitarse a proporcionarles simplemente algo que hacer, como en el caso de la Ciclovia, dijo Arreola, quien se hizo cargo de CASP hace cinco años.

La iniciativa de conducta positiva de las escuelas también ha ayudado, agregó. 

“En aquel tiempo, contábamos con monitores para los pasillos. Ahora, debido al acoso escolar, tenemos a jóvenes entrenados para actuar como mediadores entre sus compañeros”, dijo. “Para los niños de sexto grado, esa es una habilidad tremenda”. 

Sin embargo, la cantidad de suspensiones por conducta violenta ha aumentado entre 2015 y 2017 en todo el Distrito de Preparatorias Salinas Union, hasta alcanzar niveles de aproximadamente 10 por ciento por encima del punto más alto de 810 en 2012, que fue el más alto del período de cinco años, según datos del Departamento de Educación de California. Las expulsiones han disminuido, aunque las expulsiones por conducta violenta han permanecido iguales en ese distrito. 

Esta semana se hicieron dos llamadas al Distrito de Preparatorias Salinas Union, las cuales no fueron respondidas. 

Las inscripciones en sus escuelas alternativas no han fluctuado mucho en esos años, de acuerdo con las cifras del Departamento de Educación. 

Arreola, quien previamente fungió como director de una escuela secundaria y administrador de una preparatoria, dijo que no sabe qué es exactamente lo que está provocando esos aumentos. Sin embargo, las suspensiones no necesariamente se deben a actividades criminales, agregó. 

Los cambios en las leyes de educación también afectan la forma en que los administradores clasifican las suspensiones, lo cual es posible que aumente las cifras de suspensiones violentas, informó. 

‘La mala reputación de Salinas’

Christopher Sibal, de 18 años de edad, también ha observado mejoría en la seguridad de Salinas. Sibal nació y se crio en el Alisal. 

Recuerda cómo evitaba caminar o hacer ejercicio en muchos parques o áreas. 

“No podía hacer eso debido a la mala reputación que Salinas tenía”, informó. 

Sibal, que ahora estudia enfermería en Hartnell College, observó por primera vez los cambios en la preparatoria North Salinas High después de que una terrible tragedia sacudió a todos los que estudiaban ahí. 

Carlos Robles, quien era compañero de clase suyo y de Salgado, fue asesinado en la cuadra con el número 1500 de la calle Durán en 2015. 

Todos quedaron impactados.

“Había gente llorando a gritos, otros fueron a la biblioteca a llorar la pérdida”, informó. “... Después de escuchar que lo habíamos perdido, me di cuenta de que eso podía pasarme a mí”.

Salgado, compañera de clase de Sibal, dijo que Robles no había sido parte de una pandilla y que siempre había parecido ser “un chico realmente agradable” en las clases que compartían.

“Esa fue una de las principales cosas que nos asustaron”, informó. “Él no estaba involucrado en nada de eso”. 

Sin embargo, también dijo que ella sentía más temor en North Salinas High que en su secundaria, ya que la preparatoria parecía estar en un vecindario malo.

Pero esa tragedia alteró la actitud y los enfoques del personal y de los estudiantes, dijeron ambos. Los maestros les informaron que pronto tendrían el poder de efectuar un cambio y este mensaje tuvo resonancia, ya que la camiseta de Robles permaneció colgada en la escuela durante el resto del tiempo que Salgado y Sibal pasaron ahí.

“Consideran que somos las secuelas'

El de Robles fue el 22.° homicidio ocurrido en Salinas en 2015. 

Aguilar, quien perdió a su hijo y a su sobrino en homicidios, elogió la disminución en la violencia, pero expresó su preocupación de que esto pueda hacer que la gente se confíe. 

También podría distraer la atención de las víctimas de la violencia y de sus seres queridos, agregó.

Con demasiada frecuencia, dijo, estas personas se evitan, se ignoran o se olvidan. 

“Consideran que somos las secuelas, y eso es ofensivo”, dijo. 

Los seres queridos de las víctimas son una prioridad debido a ese trauma, informó Arreola. 

Pero es por eso que la disminución en la violencia es tan importante, ya que significa que menos familias tendrán que soportar esa agonía cada año, agregó.

“Piense que su hijo o su hija podrían resultar golpeados, apuñalados, asaltados o heridos de bala, y ahora multiplique eso por 200 a 300 familias y piense en las represalias”, dijo. “... Estábamos hablando de casi 200 a 300 incidentes de víctimas de ataques violentos. 

Ahora, eso ha disminuido a menos de 100”, agregó.

 

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