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Al mismo tiempo que Faustino Contreras recibía un aumento de sueldo en su empleo principal como conductor de un autobús escolar, su renta también aumentó, provocando que sea cada vez más difícil vivir en su ciudad natal de Salinas.

“Espero que las cosas mejoren”, dijo afuera de Lucky’s en la calle Main Sur. “Depende de eso… que simplemente podamos vivir”.

El segundo empleo de Contreras consiste en dar clases de RCP, pero dijo que sigue teniendo dificultades para vivir en la zona.

Como conductor de un autobús, Contreras dijo que con frecuencia recoge a niños indigentes cuyos padres no pueden pagar renta.

Agregó que los maestros están teniendo dificultades para poder vivir en la zona donde trabajan. Muchos, informó, se mudan a zonas con rentas más baratas, como en el sur del condado. Un maestro conocido tiene otro empleo en Lucky’s. 

Aunque espera que no sea necesario mudarse, Contreras dijo que es posible que tenga que dejar la zona si los precios de las rentas y las casas continúan aumentando. Sin embargo, no sabe a dónde irá.

“Esa es la única forma de sobrevivir si las cosas no mejoran”, informó. “Las personas se están mudando a otros lugares porque tienen que hacerlo, incluso si eso significa alejarse de sus familias”.

Contreras refleja los hallazgos de un estudio reciente, en el que se descubrió que la mayoría de los trabajadores de la Costa Central está teniendo dificultades con sus viviendas, y que la pobreza se encuentra en índices más altos que gran parte del resto del estado.

Punto de ruptura

La organización apartidista sin fines de lucro Public Religion Research Institute (PRRI) publicó en agosto una encuesta de trabajadores californianos divididos por región. 

El PRRI determinó que el 56 por ciento de los trabajadores de la Costa Central está teniendo dificultades con la pobreza; este porcentaje es más alto que el promedio estatal, pero está empatado con el del Valle de Sacramento, y solo es menor que el del Valle de San Joaquín. Los datos del censo determinaron que cerca de uno de cada cinco residentes de Salinas se encuentra de hecho en la pobreza. 

En la Costa Central, que abarca los condados desde San Benito hasta Ventura e incluye al condado de Monterey, las condiciones son peores que los promedios estatales.

Matt Huerta, gerente de programas de vivienda de la Sociedad Económica de la Bahía de Monterey, dijo que el estudio del PRRI muestra que la zona se encuentra en el punto de ruptura.

“O vamos a empeorar o esto va a comenzar a mejorar, pero aún está por verse”, declaró Huerta. “Sin embargo, la encuesta indica que está empeorando cada vez más y es difícil determinar cómo se le dará la vuelta”. 

Agregó que, en particular, las comunidades agrícolas que han hecho de esta zona su hogar durante generaciones, y han superado problemas anteriores, ahora están teniendo dificultades.

Los aumentos insostenibles de las rentas, los altos precios de las viviendas, el hacinamiento y la disparidad entre los ingresos y los precios de las viviendas han hecho difícil que los residentes puedan vivir en el área, agregó Huerta.

Los hispanos del estado reportaron haber tenido dificultades con la pobreza y la vivienda, además de preocupaciones sobre los seguros de salud, que tienen tarifas más altas que en otras poblaciones.

En el censo de 2010, se determinó que casi seis de cada 10 residentes del condado de Monterey son hispanos o latinos.

Además, más de la mitad de los habitantes de la Costa Central dicen estar preocupados por la vivienda costeable, ocupando el segundo lugar después del condado de Los Ángeles. 

El precio promedio marcado por Zillow en las casas de Salinas que están publicadas actualmente en ese sitio es de $549,000 dólares. De acuerdo con el censo, el ingreso promedio por familia en Salinas es de $52,338 dólares. 

El 40 por ciento de los trabajadores de la Costa Central que fueron encuestados dijeron que ser dueños de una vivienda es la meta más importante de su vida; este porcentaje es más bajo que en el valle de San Joaquín, pero mucho más alto que en el Área de la Bahía, donde es del 28 por ciento y se encuentran algunos de los precios de vivienda más altos del estado.

Huerta dijo que el punto de ruptura significa una desinversión a nivel local, que incluye adquirir un hogar, invertir en la educación y abrir un negocio.

“Esas son algunas de las inversiones más grandes que la gente hace; entonces ¿hará eso en una zona en la que aparentemente el futuro es incierto?” preguntó.

Un futuro incierto

El PRRI descubrió que un poco más de la tercera parte de los encuestados de la Costa Central les diría a los jóvenes que permanezcan en la zona para buscar más oportunidades, lo cual es equivalente al resto del estado.

“No creo que California sea para mí”, dijo Avery Clifton, una joven de 25 años de edad residente de Marina.

Agregó que se siente optimista acerca del sueño americano en California, en comparación con otras partes del mundo, pero que planea mudarse fuera del estado.

Mudarse es absolutamente necesario, agregó, y “esto se relaciona con el costo de la vida. Pero eso también es difícil de decir, porque es aquí donde encontrarás las oportunidades y los empleos”.

De acuerdo con el estudio, poco menos de la mitad de los trabajadores de la Costa Central siente que el sueño americano es más difícil de lograr en California. Los hispanos sienten más probabilidades de creer que esto se puede lograr en su estado.

“Los californianos que trabajan, pero tienen dificultades con la pobreza, enfrentan una red de desafíos laborales que provocan que sea extraordinariamente difícil satisfacer las necesidades básicas de vivienda y atención de salud”, dijo Dan Cox, director de investigación del PRRI, en un comunicado de prensa. “Sienten que sus empleadores no los valoran, y dudan que se pueda hacer mucho para mejorar sus condiciones laborales. Sin embargo, permanecen tan optimistas como otros trabajadores acerca de lograr el sueño americano en California”. 

De las 3,318 personas encuestadas, el estudio hizo un muestreo concentrado en cerca de una tercera parte de quienes trabajan y tienen dificultades con la pobreza, lo cual se determinó al establecer si viven más del 250 por ciento por debajo de la medida de pobreza del Buró del Censo en cada región.

Además, el PRRI descubrió lo siguiente acerca de los trabajadores de la Costa Central:

  • La mitad de ellos reportó que están preocupados acerca de perder su seguro de salud, lo cual representa la cifra más alta del estado.
  • Solo el 41 por ciento de los trabajadores dijo que el sueño americano sigue siendo cierto.
  • Más de uno de cada cinco dijo haber experimentado mayores dificultades financieras, un resultado más alto que el promedio estatal. Estas dificultades incluyeron ayudar económicamente a sus padres, reducir sus comidas para ahorrar dinero, no ver a un médico, dificultades para pagar la renta, utilizar servicios de préstamos de nómina y otras.
  • Seis de cada 10 residentes dijeron que una educación universitaria es una inversión inteligente para el futuro; esta cifra es un poco más baja que el resto de los californianos, pero más alta que los promedios entre las personas de 18 a 29 años de edad.
  • Más de una tercera parte reportó cambios en sus ingresos mensuales o por temporada, el porcentaje más alto del estado.
  • En cuanto al traslado hacia y desde el trabajo, el 56 por ciento reportó que su viaje redondo es de menos de media hora, lo cual representa un porcentaje más alto que la mayor parte del estado. Por el contrario, poco más de uno de cada 10 trabajadores locales tuvo un viaje redondo hacia y desde el trabajo de por lo menos dos horas, más que el resto del estado.
  • El 72 por ciento dijo que ellos o alguien más de su casa tomaron vacaciones de más de tres días durante el año pasado. Este porcentaje es más alto que la mayor parte del resto del estado.
  • Durante el último año en el lugar de trabajo, los residentes reportaron un 15 por ciento de discriminación o prejuicio por concepto de raza y un 17 por ciento en el caso de género, mientras que un 16 por ciento fue víctima de acoso sexual y un 7 por ciento fue víctima de ataques sexuales. Todas estas cifras fueron más altas que el promedio estatal.

Poblaciones vulnerables

Huerta agregó que un trasfondo del estudio consiste en la gran cantidad de población inmigrante de la región, en especial de aquellos que se encuentran ilegalmente en el país y que tienden a permanecer en las sombras debido al ambiente político actual, en lugar de abogar por una mejora en la calidad de vida.

El condado de Monterey encabeza la lista de condados de California con el porcentaje más alto de residentes sin estado migratorio legal.

En un estudio y plan de acción acerca de la vivienda para trabajadores del campo de los valles de Salinas y del Pajaro, se incluyeron detalles acerca del hacinamiento en la vivienda y del hecho de que los trabajadores eran víctimas de las políticas actuales en todos los niveles de gobierno.

El condado de Monterey está formado por aproximadamente 82,000 trabajadores del campo, y muchos de ellos están teniendo dificultades para encontrar vivienda costeable en el Valle de Salinas. Fotos y clips proporcionados por Amy Wu/The Salinas Californian. (Foto: Wochit)

En el estudio de trabajadores del campo efectuado por el Instituto de Estudios Rurales de California y por la Coalición Californiana para la Vivienda Rural, y financiado en gran parte por la ciudad de Salinas, se descubrió que existe un hacinamiento grave en las residencias de la zona y se solicitaron más de 45,000 unidades de vivienda para los trabajadores del campo.

El ingreso anual promedio de los trabajadores del campo de la zona es de aproximadamente $25,000 dólares.

Sin embargo, los trabajadores del campo y otras poblaciones vulnerables son los más afectados, y Huerta dijo que el problema afecta de manera más generalizada a los trabajadores pobres.

“No importa lo duro que las personas trabajen ahora ni los esfuerzos que hagan por unir los recursos, simplemente no parece ser suficiente”, agregó. “Y no parece haber ninguna solución a la vista”.

Puede comunicarse con el escritor del personal Eduardo Cuevas al (831) 269-9363 o escribir a ecuevas@thecalifornian.com. Sígalo en Twitter @eduardomcuevas.

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