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Últimamente, la rotación de los entrenadores ha sido constante en el equipo de fútbol americano de Everett Alvarez.

La contratación de Anthony González, graduado en 2004, representa el tercer entrenador en cuatro años para los Eagles, ya que sigue los pasos de Brad Mendes (2016-2017) y Dave Bottom (2013-2015). 

A pesar del nuevo personal y de que permanece en la división más competitiva de la zona, la Liga Atlética de la Costa del Pacífico (PCAL), estas son las tres razones por las que hay que permanecer optimistas en esta temporada de los Eagles y a futuro:

1. Una nueva cultura que está convenciendo a los jugadores

González regresa a su alma mater después de que hace dos años entrenó al escuadrón interuniversitario junior de los Eagles y al equipo del primer año de Palma en la temporada pasada. Eso lo considera una buena experiencia de aprendizaje, y disfruta al poder hablar de asuntos técnicos con sus antiguos colegas. 

“Aprendí mucho”, dijo. “Me enseñaron mucho y me dieron la bienvenida como si hubiera sido su entrenador durante 10 años. Fue una experiencia verdaderamente buena y aprendí del entrenador en jefe Jeff Carnazzo y de todo el personal”.

González se ha llevado lo que aprendió en esa ocasión y lo ha integrado con su filosofía de llevar algo nuevo a las bancas de los Eagles. Una de las mayores diferencias en el método del antiguo defensivo, con respecto a lo que hacían los entrenadores anteriores, es la intensidad y la disciplina de las prácticas y los juegos diarios.

“Si tengo a 10 jugadores que me dan seis segundos en cada jugada y uno que me da cuatro, ese va a quedar fuera”, dijo después de la práctica de la semana pasada.

“Quiero que todos me den el 100 por ciento”.

Esto se repite durante toda la práctica, al igual que el énfasis en el ritmo permanece en cada fase del juego. Los entrenadores asistentes llevan una cuenta regresiva desde 10 segundos para la unidad del punto extra que anota la ofensiva después de un touchdown. Para el final de la práctica, los dos primeros equipos corren más de 100 jugadas. Los castigos y las intercepciones se cuentan como puntos malos para todos los lados del balón.

Esto exige más de los jugadores, pero ya lo están implementando.

“Con todo respeto al entrenador Mendes, pero yo siento que el entrenador González ya ha tenido mucho impacto en este equipo”, dijo el safety Anthony Martínez, quien cursa el último año de preparatoria. “Ha hecho mucho en favor de la disciplina”.

2. Un hombre con una gran presencia

Al ver hacia el campo Jim Reavis recién podado, un entrenador sobresale por encima de los demás, literalmente: el asistente ofensivo Carl Nicks.

El integrante del Salón de la Fama del Valle de Salinas y dos veces Pro Bowl NFL que jugó en la posición de guardia, llegó a ser el liniero mejor pagado en la historia del fútbol americano profesional.

Ahora regresó a su pueblo natal para ayudar a entrenar a los muchachos que están en las trincheras.

“Honestamente, el equipo se ha acostumbrado bastante a él”, dijo Martínez. “Pero yo todavía siento que, ¡rayos! Ese es un jugador de fútbol americano. Es un veterano de todo esto que está aquí. Es como una rosa en el concreto”.

González tenía una buena relación de comunicación con el antiguo jugador de los Santos de Nueva Orleans y de los Bucaneros de Tampa Bay, gracias al tiempo que pasaron juntos en el nivel de colegio comunitario.

Carl y yo jugamos juntos en Hartnell”, explicó González. “Nos alineábamos uno contra el otro, y cuando Carl estaba de un lado, yo quería irme al otro”. 

Lograr que trabajara con nosotros fue algo muy rápido.

“Lo llamé, y ni siquiera fue difícil”, informó. “Le dije, ‘Carl, me dieron el puesto principal.

¿Quieres ser entrenador?’ y me dijo, ‘Sí’. Yo le respondí, ‘Muy bien, comenzamos tal día. ¿Te espero ahí?’ me respondió que sí y eso fue todo”.

Francamente fue una conversación que duró quizás dos minutos”.

Un entrenador que tiene conocimiento y experiencia a nivel de colegio comunitario, de la NCAA y de la NFL debería ser rápidamente valioso para los Eagles.

3. Una buena cosecha de jóvenes jugadores 

Aunque Martínez cursa el último grado de preparatoria, la clase del penúltimo grado es una de las mejores que ha habido en años. Ese grupo terminó con un total de 9-1 en la división Gabilan durante su primer año de preparatoria hace dos años, y han seguido avanzando bien.

Como la ofensiva corre con los conceptos de Wing-T (como lo hizo González en preparatoria) y abierto, ese lado del balón tendrá múltiples puntos para arrojarlo contra defensivos duros de la zona.

“Para mí no es muy diferente”, dijo González. “Mi entrenador de la preparatoria ve lo que estamos haciendo y me dice ‘haz esto o haz aquello’. Es una gran experiencia que todos los miembros de la comunidad a quienes conozco me han apoyado mucho.

Simplemente quieren ayudar y esa es una estupenda sensación, contar con el apoyo de las personas del pasado y también de las personas que ahora desean cambiar el programa”.

En una división que incluye nueve equipos que conforman las eliminatorias de la Sección de la Costa Central (CSS), acumular victorias en su primera temporada va a ser difícil para González. Sin embargo, él está dispuesto a enfrentar el desafío y está más enfocado en los resultados a largo plazo.

“Soy un firme creyente de que si trabajas con los jóvenes y sus necesidades interiores, entonces las victorias llegarán eventualmente”. “Si llegan este año, magnífico. Si no, entonces tenemos algo en qué trabajar”.

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