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Para muchos de los jugadores del equipo de menos de 14 años de edad del Club de Fútbol El Camino, el viaje que hicieron recientemente incluyó el segundo vuelo que han tomado en su vida. El despegue y el aterrizaje todavía eran relativamente desconocidos para ellos.

La incertidumbre no disminuyó mucho al aterrizar, ya que llegaron a Frisco, Texas, para participar en el Campeonato Nacional de Fútbol Soccer Juvenil de Estados Unidos; la temperatura rondaba los 90 °F por la mañana y era aún más alta por la tarde. La humedad evitaba que soplara el viento en el calor del verano.

Estaban muy lejos de Salinas.

Sin embargo, los 18 jugadores entraron al campo de juego, que era lo único constante para este equipo de jovencitos de 13 y 14 años de edad, e hicieron lo que han hecho durante toda la temporada: dejar una marca duradera entre los mejores clubs del país. Este equipo de menos de 14 años de edad, cuya sede está en el Este de Salinas, llegó a las semifinales en Frisco y terminó esta temporada clasificando en el tercer lugar de Estados Unidos y Canadá.

Inclusión económica

El Club de Fútbol El Camino (ECFC) no es un equipo juvenil que viaja como los demás.
Los equipos típicos pueden costar miles de dólares a los jugadores y a sus familiares por ir a torneos, reservar campos y árbitros, pagar entrenadores y suministrar el equipo deportivo.

Pero esto no sucede en el ECFC.

Sonya García y su esposo Ken, quienes administran el equipo United de menos de 14 años de edad, querían que fuera más accesible para los jugadores, sin importar su situación económica.

“Siempre y cuando pagues el uniforme, la cuota de inscripción y cooperes para los torneos, eso es todo lo que se requiere”, dijo Ken.

En el caso de los jugadores cuyas familias no pueden pagar mucho más que eso, las cosas funcionan perfectamente. Ellos pueden salir a jugar sin presiones. Para compensar esto, el ECFC organiza múltiples eventos de recaudación de fondos. 

“Hicimos BBQs, muchos eventos de lavado de autos… los chicos vendieron gran cantidad de dulces también”, dijo Sonya. “Tienes que determinar el tipo de eventos de recaudación de fondos que estos chicos pueden organizar”.

Para algunos de los atletas, esto incluyó visitar diferentes vecindarios de Salinas y del condado de Monterey.

“Uno de nuestros chicos dijo: ‘Yo no puedo vender dulces en mi vecindario’”, informó Sonya. “‘Si lo hago, me golpearán y me robarán el dinero’”.

Hicieron lo que pudieron, y lograron recaudar $30,000 dólares para el viaje a Honolulú, Hawaii, donde participaron en el Campeonato Nacional del Lejano Oeste el mes pasado, que le permitió al equipo calificar para el Campeonato Nacional en Texas. Ese viaje de una semana a Frisco tuvo un costo de $1,000 dólares por jugador.

Diversos negocios locales también hicieron donaciones. La Clínica de la Salud permitió que el equipo utilizara sus estacionamientos para organizar lavados de autos. Gonzalez Equipment, Dynamic Food Group, Salinas Valley Medical Aesthetics y Allure Salon también hicieron donaciones. 

Esto surgió después de que, en 2017, la ayuda proporcionada por Tanimura & Antle, Mann Packing y el restaurante Gino’s permitiera que el equipo compitiera en diferentes eventos.

“Estamos muy agradecidos con todos los que nos han ayudado a llevar a este equipo a competir en estos eventos”, dijo Sonya.

Llegar a estos torneos es una cosa, pero se requiere un tremendo entrenador para colocar al equipo en una posición que le permita ganar.

Un local al mando

El entrenador en jefe del escuadrón, Adrián Moreno, no es mucho mayor que sus jugadores. Moreno, quien tiene 26 años de edad, jugó para Salinas y para Hartnell, y hace su mejor esfuerzo por encontrar talento local para el equipo.

“Él se detiene en los parques donde los niños están jugando y les pregunta si quieren hacer una prueba”, dijo Ken. “Él sabe dónde encontrar el talento”.

Moreno jugó como mediocampista de los Cowboys, y formó parte del equipo de toda la liga en la temporada de su último año de preparatoria. Aunque es divertido ganar y hacer que los jugadores acumulen unas estadísticas impresionantes, Moreno tiene en mente alcanzar una meta más amplia para sus atletas.

“Para mí, la meta es hacer que estos jóvenes vayan a la universidad y jueguen en el siguiente nivel”, dijo. “Lo que hagan después de eso, es su decisión. Si realmente quieren hacerlo, bien. Pero si no, por lo menos tendrán una vida profesional en cualquier cosa que decidan hacer”.

Moreno es entrenador de varios equipos del club, incluido el equipo de menos de 13 años que ocupa el 97.° puesto a nivel nacional.

En una zona que ha producido jugadores como Ramiro Corrales, David Estrada, Jerry Ayon, Enrique Montaño y el sexto mejor equipo de preparatoria del estado (Alisal) este año, no hay escasez de jugadores. 

Entre Moreno y los García, la cosa está resuelta. Todo se resumía al producto en el campo.

Talento en el campo

Cuando el United inició su temporada competitiva a finales de agosto, se esperaba que les fuera bastante bien. En ese momento, Youth Soccer Rankings USA los tenía entre los 10 mejores.

Entonces, comenzaron a jugar. 

El United ganó su primer juego 1-0 contra Briceno S.C. el 19 de agosto. A partir de entonces, ganaron 16 de los siguientes 20 juegos para terminar 2017. A principios del siguiente año, United llevaba 17-2-2 e iba ganando con un promedio de tres goles por juego.

Esos días de victorias no se acabaron, y el equipo terminó la temporada de competencia con 34-4-8; en ese lapso anotaron 149 goles, contra 55 de sus oponentes.

La ofensiva, que controla el balón y se enfoca en la posesión, sacó a los oponentes de su zona de confort y eso les permitió dictar el ritmo del juego. Los goles y las victorias se acumularon fácilmente con el tiempo.

Para los jugadores, este es el final de un camino que les ha tomado un año recorrer. Muchos de ellos entrarán a preparatoria y participarán en el campo de juego con los colores de Alisal, Seaside y King City. 

Además, probablemente volverán a hacer de las suyas a partir de este otoño.

“Se requiere mucha dedicación de los entrenadores y de los padres que tratan de recaudar fondos para ellos”, dijo Sonya. “Estamos compitiendo contra clubs que tienen una tonelada de dinero y recursos. Sin embargo, estos chicos tienen corazón. Han jugado fútbol desde el primer día, y eso es lo que hacen y lo que saben hacer”.

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