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Mientras el destino de 690,000 personas que fueron traídas ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños permanece en el limbo, un residente de Salinas ha tratado de humanizar la situación de los beneficiarios del programa de Acción Diferida para Personas que Llegaron durante la Niñez, también conocido como DACA, a través de fotografías y experiencias personales. 

Ese programa federal proporciona un estado migratorio temporalmente protegido a sus beneficiarios, pero se ha convertido en un polémico asunto político mientras el país analiza sus políticas de migración.

Faces of DACA (Los rostros de DACA), el proyecto que fue idea del residente de Salinas Daniel Díaz, incluye retratos e historias de más de 20 beneficiarios locales de DACA, datos y análisis de los entrevistados, así como información sobre cómo emprender acciones acerca de este asunto.

Díaz es un beneficiario de DACA de 23 años de edad, que nació en la Ciudad de México y ahora trabaja localmente como ingeniero de software. El equipo de Faces of DACA incluye a los investigadores, a un editor y a un “hacelotodo” que también es ingeniero de software.

Su sitio web, facesofdaca.us, se abrió a finales de diciembre; el proyecto también ofrecerá un panel de discusión el martes en Hartnell College.

Díaz desarrolló el proyecto cuando corrieron rumores antes de que se anunciara el 5 de septiembre la decisión del presidente Donald Trump de poner fin a DACA este próximo marzo; recientemente, un tribunal federal de San Francisco detuvo esta decisión.

Ahora, Díaz quiere aumentar el apoyo local y presionar al congreso para que cree una solución a largo plazo en lugar del programa.

“Yo siempre he sentido esta frustración con la gente que está en el congreso, la gente que está en el Capitolio, que toma decisiones acerca de mi futuro sin saber cómo luce mi rostro ni cuál es mi historia”, dijo Díaz. “Y cuando la administración de Trump anunció la eliminación del programa DACA, creo que ese fue el punto crucial para mí”.

Díaz, quien se graduó de Hartnell College y del programa CSin3, el título acelerado de pregrado en ciencias de la computación de la Universidad Estatal de California en la Bahía de Monterey que se completa en tres años, y que además cuenta con experiencia en software en Uber, utilizó sus habilidades de programación para crear el sitio web Faces of DACA con su equipo.

Obtuvo su inspiración del proyecto de narración de historias Techies, en el que entrevistó a empleados del Valle del Silicio que contaban con diferentes antecedentes.
Díaz comenzó a comunicarse con sus antiguos compañeros de clase y con sus amigos, mientras efectuaba labor de acercamiento en los medios sociales. Hizo todas las entrevistas, utilizando solo el primer nombre de las personas porque le preocupaba su seguridad y situación migratoria.

“Quería obtener una historia honesta de la persona a la que estaba entrevistando”, informó. “Efectué todas las entrevistas yo mismo, solo porque sentía que la persona que estaba sentada al otro lado de la mesa se sentiría cómoda al saber que la persona que estaba haciendo las preguntas tenía antecedentes similares y ha sentido las mismas cosas”.

Las preguntas se centraron en las experiencias personales de los entrevistados, pero las entrevistas concluyeron con dos preguntas, una acerca de sus reacciones iniciales ante la decisión de Trump de poner fin al programa, y la otra en la que les pidió que enviaran un mensaje como beneficiarios de DACA al congreso.

Xochitl Ávila, de 22 años, lloró con Díaz durante su entrevista. Se conocen desde que estaban en la escuela primaria.

Ávila y otros beneficiarios de DACA que aparecen en este reportaje accedieron a que se usaran sus apellidos.

Ávila, una estudiante de Hartnell College que planea transferirse a la Universidad de California en Santa Cruz, no siente temor al hablar de su experiencia con DACA. 

“El gobierno tiene nuestra información. Ellos saben dónde vivimos”, dijo. “Saben dónde trabajamos. Nosotros estamos ahí. Entonces, ¿por qué no compartir lo que tenemos?”

Su historia se promovió en Facebook como un anuncio publicitario de Faces of DACA que apareció en las noticias de los usuarios. Esto incluyó su retrato, un resumen y un vínculo a su historia.

En el mensaje, Ávila, quien ha vivido en el país durante 19 años, reconoció que es difícil decir que el programa es un derecho porque “no llegamos legalmente a este país”, aunque piensa que sus propias circunstancias y el riesgo de perder su elegibilidad para estudiar y trabajar son injustos, así que decidió protestar en San Francisco.

La publicación de su mensaje generó gran cantidad de comentarios negativos, muchos más que cualquier otra publicación de Faces of DACA en medios sociales, como por ejemplo: “Al diablo con la empatía, mi gente llegó por la Isla Ellis, algunos por Canadá. Todos se legalizaron en menos de dos (años)”.

Otro mensaje decía: “VETE AL CARAJO. ERES ILEGAL. QUE TE DEPORTEN YA”.
Al principio, Ávila no se enteró de las respuestas porque no estaba usando su cuenta de Facebook. Sin embargo, una vez que Díaz le avisó y entró a ver los mensajes, dijo:

“Quedé impactada al ver que nadie estaba plenamente consciente de DACA o de las limitaciones de ser indocumentado. No es tan fácil como lo hacen parecer o como suponen que es”.

DACA se implementó el 15 de junio de 2012 por medio de una orden ejecutiva del antiguo presidente Barack Obama, y otorgó visas de trabajo renovables en períodos de dos años a los solicitantes elegibles que proporcionaran su información personal al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE. UU. y que cumplieran con ciertos criterios de elegibilidad.

Entre otros requisitos, las personas necesitaban demostrar que habían llegado indocumentadas al país antes de los 16 años de edad y que habían estado presentes en EE. UU. durante el anuncio que hizo el presidente en 2012; también tenían que haber estado aquí continuamente desde 2007. Se requería que los solicitantes estuvieron asistiendo a la escuela, se hubieran graduado o hubieran servido en las fuerzas armadas, y no podían tener antecedentes de haber cometido delitos graves o delitos menores serios en sus expedientes.

La administración de Trump declaró que Obama había excedido su autoridad ejecutiva y le dio al congreso una fecha límite en marzo para promulgar una legislación para DACA.

Debido al mandato judicial expedido a nivel nacional por el tribunal de distrito de EE. UU. en San Francisco el 9 de enero, en contra de la revocación del programa por parte de Trump, los beneficiarios de DACA todavía pueden seguir solicitando la renovación de su estado migratorio. El 16 de enero, la administración de Trump anunció que apelaría la decisión ante un tribunal de apelaciones y ante el Tribunal Supremo.

Aunque Díaz dice que la decisión judicial es una pequeña victoria, piensa que necesita haber una solución permanente para los beneficiarios de DACA.

“Es esta carga que tenemos que llevar mientras continuamos estudiando y trabajando”, dijo acerca de la protección temporal que otorga el programa. “Para nosotros, representaría una gran tranquilidad mental si supiéramos que nuestro estado migratorio en este país es seguro”.

Katherine Hernández, de 21 años, nació en Ciudad Futura, El Salvador, y ha vivido en Estados Unidos durante 13 años, principalmente en Salinas.
Mientras planea su transferencia de Hartnell a la Universidad Estatal de San José, desea iniciar una carrera profesional en trabajo social, ya que vio cómo su hermana se perdió temporalmente en el sistema de atención de crianza cuando su familia llegó a Estados Unidos huyendo de la violencia de las pandillas en El Salvador.

Hernández se sintió motivada a participar en Faces of DACA después de ver las noticias acerca de la decisión de Trump de poner fin al programa, y porque desea generar un cambio en su comunidad.

“Espero que esto inspire a la generación más joven”, informó. “Ellos no pueden ser beneficiarios de DACA debido a su edad”, dijo, haciendo referencia a las personas indocumentadas más jóvenes que no cumplen con los dos requisitos de elegibilidad porque no estaban en el país cuando Obama expidió la orden en 2012 o no habían vivido continuamente en EE. UU. desde 2007. “Realmente espero que mi historia motive a esa generación (a cambiar el sistema migratorio)”.

Los investigadores de Faces of DACA dividieron la información de las entrevistas personales en conjuntos de datos. 

Según el sitio web, “el objetivo de esta investigación empírica es proporcionarle al congreso datos cualitativos utilizando métodos de participación con base en la comunidad, a través de la concientización y la interseccionalidad, para articular un entendimiento de estas diversas experiencias de los beneficiarios de DACA. Se sabe muy poco acerca de esta población”.

Las historias de Faces of DACA representan una fracción de la población total del programa, lo cual se reconoce en el proyecto. Esta fracción es aún más pequeña si se toma en consideración que hay aproximadamente 1.8 millones de personas elegibles para DACA, incluidos los que ya son beneficiarios.

Tan solo en Hartnell College se inscribieron más de 800 estudiantes en 2017 a través del proyecto 540 de la Asamblea de California, que permite que los estudiantes del estado que viven ilegalmente en el país paguen colegiaturas de residentes de California, aunque no está claro cuántos de ellos son beneficiarios de DACA.

El martes pasado, Faces of DACA organizó un panel de discusión en el teatro Mainstage de Hartnell, en el que se incluyeron testimonios de los participantes del proyecto y se presentó una exposición de retratos de los participantes tomados por un artista local.

Eduardo Cuevas, quien es miembro del personal del asambleísta Anna Caballero, contribuyó en este artículo. El artículo se escribió bajo contrato para The Californian, y no está relacionado con el trabajo de Cuevas para Caballero.

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