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Para tener tan solo 10 años, José García, de King City, es muy elocuente y maduro. Su comportamiento al comenzar a hacer sus compras por $2,000 dólares en el Northridge Mall el domingo era alegre, algo reservado, pero claramente abrumador.

En enero se determinó que las persistentes molestias estomacales de José eran causadas por múltiples tumores cancerosos. Su batalla contra el dolor asociado con la enfermedad, los tratamientos en el Centro Médico Stanford y su recuperación han hecho que madure antes de tiempo.

A pesar de esto, The Disney Store fue la primera de su lista de lugares que planeó visitar, ya que siempre quiso hacerlo.

“Quiero comprar regalos para mis hermanas y mi familia”, dijo afuera de la tienda mientras agitaba las manos con un par de brillantes guantes plateados de Mickey Mouse y producía toda la magia que podía conjurar.

El listón de la entrada se rompió, y José y su grupo de acompañantes entraron a la tienda llena de atractivos juguetes de techo piso.

Make-a-Wish Foundation recibió información de que José necesitaba que se le concediera un deseo, y esto llegó eventualmente hasta Gabriela López, orientadora de Hartnell College, quien también es voluntaria en el otorgamiento de deseos de la fundación desde hace tres años.

Como parte de su trabajo, López se reunió con José y sus padres, Getulio y Fillipa García, quienes han vivido en King City desde hace 17 años, para evaluar su situación.

“Los niños pueden ser referidos a Make-A-Wish por proveedores médicos, trabajadores sociales, amigos de la familia o cualquier persona”, dijo López. “Las mismas familias de hecho pueden referirse a sí mismas ante la organización. Cualquier niño que tenga un padecimiento que le altere la vida califica. Los otorgadores de deseos se reúnen con los niños y sus familias y averiguan qué es lo que realmente desean, cuál sería su verdadero deseo. Nosotros lo ponemos por escrito y lo enviamos a la oficina, y ellos hacen todo lo posible por volverlo realidad”.

El condado de Monterey recibe los servicios del capítulo de la fundación en el área de la Bahía de San Francisco.

“Hay muchas personas aquí en Salinas que necesitan otorgadores de deseos bilingües”, dijo, y después tradujo los comentarios de Getulio García.

“Todo comenzó porque José tenía dolores estomacales y vomitaba todo lo que comía”, informó García. “Lo llevamos al hospital de King City, donde pensaron que se trataba de un problema intestinal. El hospital lo envió al Centro Médico Stanford, donde le encontraron tumores cancerosos en el cuerpo. Le dijeron que esperara que su tratamiento durara seis meses en Stanford, pero por suerte solo se requirieron tres meses para que pasara por todo y saliera bien. Tiene visitas de seguimiento cada seis semanas. Como los tratamientos salieron tan bien, pudo regresar a la escuela en forma normal”.

“Hemos podido pasar por todo esto gracias a nuestra fe y confianza en Dios”, agregó. “Queremos agradecer a Make-A-Wish y a todas las organizaciones que nos han dado mucho apoyo”.

Getulio también quiso decirle a otras personas que están pasando por esto con sus hijos que sepan que todo es posible y que, aunque la situación es difícil y la recuperación es larga, pueden superarlo.

López se encarga de varios deseos locales durante el año.

“Una vez que Make-A-Wish Foundation nos informa (por ejemplo) que han aprobado un viaje a Hawaii, nosotros buscamos formas creativas de decírselo a la familia”, informó. “Somos como hadas madrinas”.

La idea de una sesión de compras, agregó, fue del mismo José.

“Él nos dijo ‘esto es lo que quiero’, y después mencionó Legos, sesiones de compras y unos zapatos elegantes que quería, pero que su familia no podía comprarle. Nos dijo que sabía lo que quería”, informó.

Después de la tienda de Disney, José se dirigió a Hollister, Best Buy y Shoe Palace.

“Y si me queda dinero, voy a ir a Target”, agregó.

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