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El cartel que se encuentra detrás de Oscar Ramos en su salón de clases de segundo grado en la escuela primaria Sherwood dice: “VERBO: palabra de acción, algo que puedes hacer”. El papel que juegan los verbos en cualquier idioma es vital, por supuesto, y ese es un concepto que Ramos ayuda a que sus estudiantes dominen en sus lecciones. También es importante entender el papel que los verbos, las palabras de acción, juegan en la vida real.

“Algo que haces”, describe a Ramos y al camino que escogió. Él es un maestro popular, dedicado y creativo que cuenta con el reconocimiento de sus colegas, estudiantes, padres de familia y ahora de todo el país, a través de “East of Salinas”, un documental de PBS que salió al aire en 2015 y en el que él tiene un papel prominente. El jueves, 9 de marzo, habló acerca de su camino en un tono expresivo y motivador.

Sus tíos llegaron por primera vez a Estados Unidos para trabajar en los campos. Llegó su padre, después su madre y después sus hermanos. Iban a donde estaba el trabajo, a Gilroy, a Visalia, a Salinas.

“Mi padre y mi madre se asentaron en un pequeño campamento laboral en Hollister”, dijo Ramos. Él y su hermana menor continuaron en México, viviendo con su abuela materna hasta que pudieron ser traídos a Estados Unidos. Su hermana de hecho nació aquí, pero él no.

En esos tiempos, los puestos en la frontera de EE. UU. no eran estrictos, y cuando se llegó el momento de que Oscar, de cinco años, viniera al país, se tuvo que envolver en una cobija y permanecer quieto en la caja de una camioneta. En poco tiempo, el padre, la madre y los ocho hijos estaban juntos.

“Vivíamos en una pequeña, ni siquiera quiero llamarle casa, de dos recámaras y un baño. No sé ni qué era, una choza”, informó. “Obviamente, como yo tenía cinco años, pensaba que esas habitaciones eran enormes. Treinta años después, fui a visitar esa misma ‘casita’ cuando estábamos filmando el documental, y me di cuenta de lo pequeño que era todo. Traté de recordar cómo cabíamos ahí. Recuerdo que había muchas literas y que mis dos hermanos mayores como que dormían en la cocina. En la actualidad, hay vestidores más grandes que esas habitaciones”.

El campamento de Hollister continúa abierto, pero ahora está restringido tan solo a hombres solteros.

Cuando Ramos habla acerca de su crianza, la gente con frecuencia piensa que les va a contar una historia triste de lo horrible que era.

“Honestamente, no eran las mejores condiciones por ser lugares y habitaciones tan pequeños, pero les sacábamos el mayor provecho. Había tantos niños ahí, miles de familias. Todos los días había risas, correteábamos, jugábamos a las escondidas, jugábamos fútbol. No teníamos mucho, pero éramos felices con lo que había. Éramos felices, siempre y cuando tuviéramos dónde dormir, algo para comer, algo que vestir. Teníamos a nuestros amigos y nos teníamos los unos a los otros. Mi mamá y mi papá no tenían mucho. Es por eso que vinieron a EE. UU., pero sacrificarían mucho por nosotros”, dijo.

Sus padres subrayaban la importancia de la educación, aunque su madre solo asistió hasta el tercer grado y su padre solo terminó el sexto.

“Siempre se sintieron muy orgullosos porque nunca tuvieron que decirnos que hiciéramos la tarea o los comportáramos en la escuela. Bastaba con que nos echaran una mirada”, agregó. “No podían ayudarnos con nuestras tareas, pero nos enseñaron todo lo demás: trabajo honesto, integridad, el valor del dólar, a ser amables; esa es la razón por la que hago lo que hago ahora”.

De nuevo, un verbo

El 4 de marzo en San José, Oscar Ramos, de 43 años, recibió el premio César Chávez “Sí se puede” a los Derechos Humanos, otorgado por la Asociación de Maestros de California (CTA).

El premio, de acuerdo con la CTA, es ideal porque Ramos recuerda con cariño haber sido niño y haber marchado con su familia siguiendo al mismo César Chávez en las demostraciones de Hollister, Salinas y Watsonville.

También reconoce sus habilidades como maestro de primaria eficaz, por haberse impulsado mucho más allá de lo que se esperaba de él en el Distrito Escolar Salinas City de escuelas primarias. La primaria Sherwood, que se encuentra en la calle Wood del este de Alisal, es una de las escuelas públicas más antiguas de Salinas y cuenta con un poco más de 900 estudiantes, 99 por ciento de los cuales son hispanos.

“Me veo a mí mismo en estos niños”, dijo Ramos. “No todos viven en un campamento de trabajadores, pero yo tengo que decirle que he estado en muchas de sus casas y las condiciones no son mucho mejores, y en algunos casos son peores, ya que viven en un pequeño jacal en la parte de atrás de una casa, compartiendo un departamento con otras dos o tres familias y rentando una habitación para cada familia”.

En algunas formas, Ramos explica que es más difícil para los padres de esos niños de lo que fue para los suyos, porque ellos tienen que buscar empleos. La vida en el campamento de Hollister implicaba que su familia trabajaría de manera constante en los campos de los propietarios. En la actualidad, con frecuencia los empleos son temporales y las personas deben encontrar empleo en otras partes. La competencia por los empleos durante el invierno es particularmente reñida.

Ramos habla con reverencia acerca de su madre, quien ahora tiene 78 años e irradia el orgullo que siente por sus hijos. Los cuatro más jóvenes se graduaron todos de universidades importantes. Todos sus hijos mayores desarrollaron profesiones.

“Mi hermano mayor fue como un segundo padre para mí y trabajó duro en los campos para ayudar a mantener a la familia. El siguiente estuvo en la universidad durante un tiempo y trabajó como asistente de maestro. Recuerdo que pensaba que eso era realmente interesante, que eso era lo que yo quería hacer. Todos trabajamos juntos en los campos agrícolas y también nos retábamos para salir bien en la escuela. Solíamos apostar a quién sacaría la mejor calificación en algún examen de matemáticas y nos cuidábamos mutuamente. Ramos y sus hermanos se encargaban de permanecer con los niños que tomaban en serio la escuela. “No te juntes con quien no debes”, se decían mutuamente.

Ocho de los amigos de Ramos de aquellos días en Hollister crearon ahí el grupo juvenil de LULAC (Liga de Ciudadanos Latino Americanos Unidos). Entonces, todos fueron aceptados en la Universidad de California en Berkeley. En ese grupo de amigos se graduaron todos en 1996 y ahora tienen ocupadas profesiones en medicina, leyes, negocios y pedagogía. Ramos tiene 21 años en la enseñanza.

“Lo maravilloso de permanecer juntos con esos buenos amigos es el apoyo que nos damos mutuamente. Berkeley es una escuela difícil. Hubo algunas ocasiones en que dije: ‘Muchachos, no puedo, no puedo hacerlo’, y ellos me decían ‘Por supuesto que puedes. Sí se puede’”.

Otro verbo importante

Dentro de su salón de clases en la escuela Sherwood, Ramos tiene preparada una pared de la universidad, y la marca de Cal es bastante prominente. Su intención es familiarizar a los estudiantes con los colegios desde temprana edad. Él y varios maestros organizaron un programa para llevar a estudiantes del sexto grado a visitar universidades. Ahí conocen a alumnos hispanos cuyos padres trabajan en los campos.

“Ellos se inspiran. Entre el sexto grado y la preparatoria hay muchos años, así que por qué no empezar ahora. Estamos plantando semillas. Los padres van también y esto se queda con ellos”, agregó.

Ramos, sus colegas maestros y los administradores escolares han trabajado duro para cambiar la actitud de los padres. En México, explicó, los maestros son muy respetados y muchos padres piensan que los maestros saben mucho más que ellos y que es imposible que hagan algo para ayudar a sus hijos a aprender. Ramos ha trabajado duro para hacer que los padres asistan a los días para las familias, que hablen acerca de sus preocupaciones y que participen en la educación de sus hijos.

“En lugar de lavar la ropa un día, les digo, siéntense con su hijo y lean juntos un libro”, informó. Le ha tomado tiempo, pero eventualmente, más y más padres asisten a las funciones de la escuela y participan en la educación de sus hijos.

Muchos verbos más

En 2015, la historia de Ramos se presentó en el documental de largometraje de PBS “East of Salinas”. El documental se proyectó a nivel nacional, y en él se resalta la dedicación de Ramos a la comunidad hispana, a los trabajadores del campo y a la educación para todos.

Ramos explicó cómo sucedió: Una reportera de The New York Times, Patricia Leigh Brown, estaba tratando de escribir un reportaje acerca de las familias migrantes y los trabajadores del campo, y se le ocurrió que el mejor lugar para hacerlo sería California.

Brown llamó a la Oficina de Educación de California en Sacramento, y ellos le dijeron que debería considerar al Condado de Monterey y al Valle de Salinas. Hay muchas familias migrantes que viven ahí, le dijeron. Entonces llamó a la Oficina de Educación del Condado de Monterrey, y ellos le dijeron que se comunicara con el Distrito Escolar Salinas City de escuelas primarias.

El distrito le mencionó la escuela Sherwood porque tienen más estudiantes hijos de migrantes que en cualquier otra escuela de la ciudad. Entonces, Brown se comunicó con la escuela y habló con el coordinador de educación a migrantes, quien le sugirió que hablara con Oscar Ramos debido a su historial.

El artículo de Brown, titulado “La vida itinerante afecta a los hijos de los trabajadores del campo”, se publicó el 12 de marzo de 2011 y recibió una gran atención. En él se hablaba del problema de que los niños fueran sacados de la escuela para irse con sus padres migrantes cuando se reubicaban, así como del efecto dañino que esta práctica tiene en la educación de los hijos.

Ramos ha luchado duro por cambiar este patrón, y ha tenido éxito en hacer que los padres migrantes mantengan a sus hijos aquí y asistiendo a la misma escuela durante todo el año. Ahora, dijo, muchos de ellos dejan a sus hijos con otros familiares o amigos cuando viajan al sur para trabajar en Yuma.

Jackie Mow y Laura Pacheco, dos productoras de cine de Boston, leyeron el artículo y quedaron convencidas de que podían continuar narrando esta historia y convertirla en algo visualmente cautivante. Convencieron a Ramos de que sabían lo que hacían al crear un video corto que él encontró conmovedor y excepcionalmente bien hecho. La creación de la película requirió casi tres años y múltiples visitas.

Cuando salió al aire, “East of Salinas” recibió una cantidad considerable de atención del personal de KQED en San Francisco, debido a la importancia que tiene para California. La película ya no está disponible en línea, pero aún es posible encontrar una sinopsis. Es probable que aparezca de nuevo en televisión pública en el futuro, ya que su mensaje es eterno.

Hoy, Ramos continúa ocupado con sus 25 estudiantes en el salón de clases, inventando formas de mantenerlos entusiasmados acerca de su aprendizaje. También ha sido entrenador de prácticamente todos los deportes de la escuela. También es miembro del Consejo de Maestros de Primaria de Salinas. La misión de su vida es ayudar a los estudiantes migrantes y a sus familias a alcanzar sus sueños.

En cuanto a sus planes para el futuro, Ramos respondió rápidamente: “No me voy a ir de Sherwood. Siento que aquí es donde más me necesitan”.

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