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El ayuntamiento de Salinas votó 6-0 el martes en favor de que la ciudad presente una demanda en desafío a la orden ejecutiva del presidente Donald Trump en contra de las ciudades santuario, con el fin de proteger a los residentes de la ciudad, así como el financiamiento federal que esta recibe.

El concejal Steve McShane del distrito 3 también apoya la decisión, aunque no estuvo presente.

La votación se llevó a cabo en sesión cerrada y en ella le dan instrucciones al abogado de la ciudad Chris Callihan para que inicie una acción legal.

Callihan dijo que, en su opinión, cualquier intento por parte del gobierno federal por retener fondos federales de Salinas si esta se convierte en ciudad santuario sería inconstitucional.

La demanda se presentará en el tribunal federal de distrito de San José en las próximas semanas.

Hace dos semanas, el ayuntamiento de la ciudad votó 4-3 en contra de una resolución que habría convertido a Salinas en ciudad santuario. Esta última decisión de la ciudad no modifica esa votación ni la resolución. Salinas no está designada como ciudad santuario.

Otras ciudades, como San Francisco, Nueva York y Los Ángeles, han presentado demandas similares.

“Esa decisión no se tomó a la ligera y ocurrió en el contexto de una preocupación por el riesgo de que la ciudad perdiera su financiamiento federal, el cual equivale a un promedio de aproximadamente $10 millones de dólares al año”, dijo Callihan durante la conferencia de prensa convocada por el ayuntamiento después de la sesión cerrada.

El alcalde Joe Gunter y Callihan dirigieron la conferencia de prensa.

“Aunque a final de cuentas no sabemos qué hará el gobierno federal en respuesta a las ciudades santuario, la retórica ha sido clara, al igual que la orden ejecutiva. Esta será una tarea significativa para la ciudad de Salinas y para mi oficina, pero pensamos que es fundamental para la seguridad de Salinas y sus residentes”, dijo Callihan.

El anuncio surgió mientras un gran grupo de gente, muchos de ellos miembros de organizaciones de la comunidad, se manifestaba en favor de la designación de ciudad santuario y de los derechos de los inmigrantes afuera del ayuntamiento.

Callihan dijo que entiende que algunos miembros de la comunidad y del ayuntamiento sean defensores del hecho de que Salinas se convierta en ciudad santuario, pero agregó que “legalmente, no tendría ningún efecto real en cuanto a la protección de los miembros de la comunidad contra la aplicación de las leyes de inmigración por parte del gobierno federal”.

“La resolución no impediría que ICE, por ejemplo, llegara a Salinas y aplicara las leyes federales de inmigración”, agregó.

Gunter dijo que él y el administrador de la ciudad Ray Corpuz Jr. trabajaron de cerca con el ayuntamiento para tomar la decisión.

La cuestión de la ciudad santuario

Es la designación de “ciudad santuario” lo que constituye la controversia sobre el asunto de la migración en Salinas.

El voto del 21 de febrero suscitó la frustración y el enojo de muchos miembros de la comunidad, quienes argumentaron que los inmigrantes forman la columna vertebral de la economía de la ciudad (muchos de ellos trabajan en las industrias de la agricultura y la hospitalidad).

Los partidarios de la resolución incluyeron a los concejales Scott Davis, Tony Barrera y Gloria de la Rosa.

Los concejales Kimbley Craig, Steve McShane, John “Tony” Villegas y Gunter no estuvieron de acuerdo.

Recientemente, Villegas confirmó que le había pedido a Callihan que analizara de nuevo la resolución de migración. En una entrevista, informó que su voto le pesó y que después de hablar más con sus electores decidió cambiar de opinión.

Agregó que una preocupación fundamental y la razón de su voto el 21 de febrero fue que no quería designar a Salinas como ciudad santuario y atraer una atención negativa hacia la ciudad.

Otra preocupación fundamental de los concejales que votaron en contra de la designación fue el riesgo potencial del financiamiento federal. Salinas recibe aproximadamente $10 millones de dólares en financiamiento federal, que alimentan a numerosos proyectos, incluidos los bomberos y proyectos de infraestructura.

Gunter afirmó que no cree en designar a Salinas como ciudad santuario y dijo que aprobar eso solo tendría un “valor simbólico”.

“No haría nada por proteger a los residentes de la ciudad ni por mantener unidas a las familias”, informó,

y agregó que instruirle a Callihan que “proteger el derecho de la ciudad a ser una ciudad santuario y no arriesgar su financiamiento federal es más que simbólico”.

Gunter reconoció que los inmigrantes son fundamentales para la economía local y regional.

“Salinas, al igual que la mayor parte del Condado de Monterey, depende de la economía agrícola”, dijo. La agricultura del Valle de Salinas es una industria de $9,000 millones de dólares, y en la ciudad de Salinas, la agricultura contribuye aproximadamente con un 24% de la economía.

Callihan dijo que el asunto de la ciudad santuario probablemente no vuelva pronto a la agenda.

Después de la conferencia de prensa, Villegas informó que apoya la demanda y que no tiene planes para solicitar un replanteamiento de la resolución acerca de la migración.

Davies, del distrito 1, quien había tomado el liderazgo de darle prioridad al asunto de la inmigración con el borrador inicial del 7 de febrero, dijo que está “extremadamente complacido con la decisión tomada por el ayuntamiento de la ciudad”.

Decisión durante sesión cerrada

Durante la junta a puertas cerradas, un grupo grande permaneció afuera del ayuntamiento cantando lemas como “¡Estamos juntos en esta batalla!”, “¡El pueblo unido jamás será vencido!” y “¡Sí se puede!”.

También llevaban pancartas en las que se leía “Luchen, protéjanse. Somos familia” y

“¿Quién hace el trabajo?” seguida de una lista de “Inmigrantes, inmigrantes, inmigrantes, todos los anteriores”.

Muchos de los asistentes pertenecen a organizaciones comunitarias como MILPA, Building Healthy Communities, el Consejo Laboral Central de la Bahía de Monterey AFL-CIO y el Sindicato Unido de Trabajadores del Campo (UFW).

Matt Huerta, un comisionado de planeación y defensor incondicional de que Salinas se convierta en ciudad santuario, dijo que los grupos y los defensores han estado planeando la reunión del martes durante algunas semanas, y que tomaron impulso después del voto del 21 de febrero.

“Se sintieron horrorizados de que el ayuntamiento haya votado como lo hizo”, agregó. “Ellos quieren la política más sólida de ciudad santuario”.

César Lara, miembro de Building Healthy Communities, dijo que la organización de la comunidad comenzó después de la votación del 7 de febrero.

“Sabíamos que no se trataba tan solo de una votación de procedimiento”, agregó, y observó que la junta concluyó con el comentario de Davis de que quería que la resolución contuviera un lenguaje más fuerte.

“Queremos asegurarnos de que el ayuntamiento adquiera la postura de que los inmigrantes son importantes... La votación del 7 de febrero no resolvió el problema; fue solo acerca de una reforma migratoria completa”, informó.

Discusión acerca de ciudad santuario

Durante la junta del martes, Callihan hizo el anuncio ante una rotonda retacada de gente. Aunque algunos asistentes aplaudieron la decisión del ayuntamiento, durante los comentarios del público mucha gente continuó urgiéndolos para que designen a Salinas como ciudad santuario. Algunos hablaron en español, otros hablaron acerca de las contribuciones de los inmigrantes, que incluyen a sus familiares y amigos, así como de sus esperanzas de alcanzar el sueño americano.

En una junta anterior, Huerta mencionó que incluso la designación de ciudad santuario no evita las redadas de ICE ni impide la llegada del gobierno federal: “los símbolos significan algo porque les damos significado”.

“Queremos que nuestras familias sean respetadas”, dijo Ricardo García,

cuya preocupación es que “al no convertir a Salinas en ciudad santuario nos arriesgamos a que nos sigan categorizando”.

Desde las prohibiciones ejecutivas de Trump contra la migración expedidas a finales de enero, un impacto significativo en Salinas ha sido el temor y la ansiedad entre los residentes. La ciudad tiene una gran cantidad de inmigrantes, y aproximadamente el 75% de la población es latina o hispana. Los funcionarios electos han organizado numerosos foros y reuniones para analizar el asunto.

Muchos educadores han reportado los crecientes temores entre sus estudiantes.

Angela Der Ramos, enlace del Consejo Estatal de la Asociación de Maestros de California (CTA), dijo que la CTA ha estado trabajando con los maestros para educar a los padres y a los estudiantes acerca de la creación de planes de emergencia para las familias, incluida la designación de tutores. Der Ramos dijo que muchos de los estudiantes y los padres son indocumentados.

La residente de Salinas Margaret Serna Bonetti le agradeció al ayuntamiento por la decisión de demandar al gobierno federal, pero les pidió que conviertan a Salinas en ciudad santuario.

“Los inmigrantes generan muchos ingresos de impuestos para la ciudad de Salinas y han sido el corazón de la comunidad”, dijo. Otro residente observó que es posible que una demanda consuma demasiado tiempo.

El litigio en contra del gobierno federal también podría ser costoso para la ciudad, dijo Callihan durante una junta anterior con el ayuntamiento.

“Necesitamos hacer que la gente se sienta segura y necesitamos hacer que esta ciudad se declare ciudad santuario”, dijo la residente de Seaside Miriam Smith, organizadora de la comunidad para detener a ICE.

Los concejales están todos de acuerdo en que la migración es un asunto que no desaparecerá pronto.

El 12 de marzo se llevará a cabo un foro de migración en la secundaria La Paz, donde grupos como el UFW y Catholic Charities USA ofrecerán asesoría a los inmigrantes ilegales. McShane planea llevar a cabo un foro de migración el 10 de abril en la rotonda del ayuntamiento.

La coordinadora de contenido de El Sol, Susana Vázquez, contribuyó a este informe.

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