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Un médico de Salinas que enfrenta acusaciones por 37 delitos graves accedió a entregar su licencia médica en un acuerdo al que llegó con el consejo médico estatal.

En mayo, el Dr. Steven Mangar fue detenido y acusado de cargos graves relacionados con fraude a seguros médicos, expedición ilegal de recetas y proporcionar drogas a un adicto.

Sin embargo, ya había estado en el radar del Consejo Médico de California durante años.

En 2012, el consejo le asignó una probatoria de tres años en un acuerdo estipulado, así como una orden disciplinaria, después de que admitió que no había podido mantener expedientes médicos adecuados y precisos. Posteriormente fue citado por violar la probatoria, y en enero el consejo presentó una acusación modificada y una petición de revocar la probatoria y presentar quejas adicionales.

A partir de hoy, Mangar ha renunciado a su derecho a objetar a los cargos en la acusación modificada y estuvo de acuerdo en entregar su licencia. La entrega de la licencia comenzará a partir del 4 de noviembre y también tendrá prohibido recetar, proporcionar o administrar medicamentos de venta con receta a cualquier persona a partir de ahora. Mangar también estuvo de acuerdo en que no presentará ninguna petición de reanudación, por lo menos durante dos años.

En la acusación y peticiones modificadas, el consejo escribió que Mangar fue gravemente negligente o incompetente en la atención y tratamiento de sus pacientes, y que no pudo mantener expedientes médicos adecuados y precisos. El documento continúa detallando los casos de varios pacientes específicos y su supuesta incapacidad de proporcionar una atención médica adecuada.

Uno de sus pacientes fue una mujer de 48 años de edad que comenzó a verlo en marzo de 2012. Anteriormente le habían recetado altas dosis de medicamentos opioides, incluidos Oxycontin, Oxycodone, Xanax y Soma.

Mangar tenía los expedientes de su historial de tratamiento, que incluían múltiples detenciones y citatorios de la mujer por conducir bajo los efectos de medicamentos, así como su aparente falta de mejora significativa en funcionalidad, según la acusación modificada del consejo.

En el documento se explica que antes de que la mujer comenzara a ver a Mangar, también le había presentado una solicitud por escrito para que le diera recetas; en esa declaración le explicaba que había tirado los medicamentos en la calle y los había perdido durante un accidente de atropellamiento.

Sin embargo, continúa explicando la acusación modificada, Mangar la mantuvo en un régimen de opioides, benzodiazepinas y relajantes musculares, a pesar de que esos medicamentos tienen interacciones negativas.

La mujer permaneció bajo el cuidado de Mangar hasta que murió de una sobredosis accidental en octubre de 2014. Antes de su muerte, visitó en múltiples ocasiones la sala de emergencias locales después de una sobredosis accidental, una caída en su casa y choques en su auto, durante los cuales se salió del camino y se estrelló contra un terraplén y un árbol. Durante su última consulta con Mangar poco antes de morir, sus medicamentos incluyeron sulfatos de morfina, Xanax, Soma y Lunesta.

En la acusación modificada del consejo se observa que los expedientes de Mangar no incluían ninguna evaluación de riesgo y estrategia de mitigación adecuada para su tratamiento, ni ninguna toma de decisiones documentada para encontrar tratamientos alternativos para la mujer, además del hecho de que con frecuencia se le recetaban potentes medicamentos sin que hubiera un encuentro en persona.

Por otro lado, uno de los empleados de Mangar le informó al consejo médico estatal que el consultorio con frecuencia cobraba una cuota de $187.50 por las consultas en persona con él, pero que si el paciente acudía al consultorio y estaba de acuerdo en ver a un miembro del personal en lugar de al doctor, la cuota disminuía a $62.50. El historial de pagos de la mujer refleja que en muchas ocasiones se le cobraron $50 o $62.50 por varias visitas consecutivas.

Otra paciente, una mujer de 40 años de edad, solicitó en repetidas ocasiones que se le resurtieran sus recetas antes de tiempo o que se le recetaran medicamentos adicionales. Su expediente también incluía un informe acerca de que estaba recibiendo recetas de múltiples proveedores para benzodiacepanes y opioides. Aunque Mangar aparentemente le advirtió a la mujer que la daría de baja como paciente por su falta de cumplimiento, continuó recetándole medicamentos, e incluso aumentó de manera sustancial las dosis de opioides hasta que ella murió a causa de una sobredosis accidental en noviembre de 2012, según se informa en la acusación modificada del consejo.

Los expedientes de Mangar acerca de la mujer no documentan ninguna consideración de referirla a un subespecialista para ayudar a resolver su adicción a los medicamentos, según el documento, y los expedientes de facturación también indican que ella en muchas ocasiones no vio a Mangar, y que en lugar de ello pagó una cuota por recibir sus recetas de manos del personal del consultorio.

De acuerdo con el largo documento, muchos otros pacientes murieron por causas relacionadas con sobredosis.

Algunos de los pacientes de Mangar, sin embargo, se han expresado en defensa del médico.

Melinda Martin dijo que fue paciente de Mangar durante más de seis años y que acudía a él para recibir inyecciones de bloqueo de nervios, lo cual dijo que le ayudó a dejar los medicamentos para las migrañas.

Martin acudía a verlo una o dos veces al mes y Mangar le ayudó a mejorar su calidad de vida, la cual se ha visto muy afectada desde que no ha podido verlo.

Maria “Aloha” Eclavea, gerente del consultorio, también fue detenida y acusada de 23 delitos graves relacionados con el supuesto ardid de fraude contra las compañías de seguros.

Ambos tienen programado regresar al tribunal el 4 de octubre para programar una audiencia preliminar. Si Mangar es declarado culpable, enfrenta una sentencia máxima de 44 años y ocho meses en prisión.

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