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Sus temas lo convirtieron en el "Amor eterno" de muchos y su versatilidad para cantar por igual al amor, al dolor y a la felicidad lo transformó en el ídolo de la canción popular mexicana.

Su "Querida" estuvo todo un año en el primer puesto de las listas de popularidad en México. Hacía llorar a la gente con "Hasta que te conocí" pero también olvidar sus penas al ritmo de "El Noa Noa". Era, indudablemente, el alma de la fiesta.

Juan Gabriel, el gran intérprete y compositor mexicano, se ha ido tras una vida en la que, "con dinero y sin dinero", hizo lo que realmente quiso.

Murió el domingo, 28 de agosto, en su residencia en California, confirmó su oficina de prensa sin dar detalles. Tenía 66 años.

En más de cuatro décadas de trayectoria, comparable quizá sólo con José Alfredo Jiménez, compuso más de 1,500 canciones interpretadas por artistas como Marc Anthony, Raúl Di Blasio, Ana Gabriel, Angélica María y Lucía Méndez.

Produjo para más de 50 artistas que incluyen a Paul Anka, Lola Beltrán y Lucha Villa y lanzó más de 30 discos. Autor e intérprete de canciones, logró la inmortalidad con cada tema, pues componía con el corazón.

Mientras Lupita D'Alessio y José José ayudaron a encumbrar su carrera interpretando "Juro que nunca volveré" y "Ya lo pasado pasado", respectivamente, Rocío Durcal lo catapultó a la historia cantando sus rancheras.

Ella era su musa y él su inspiración. Juntos alcanzaron el éxito con "Amor del alma", "Se me olvidó otra vez", "Fue tan poco tu cariño" y, por supuesto, "Amor eterno". Su serie de discos "Rocío Durcal canta a Juan Gabriel" llegó hasta los seis volúmenes, aunque también colaboraron en otras producciones, sumando 10 en conjunto. La dupla se deshizo por diferencias personales y no logró reconciliarse antes de la muerte de la cantante española por un cáncer en 2006.

"Fuimos, somos y seremos la mancuerna musical perfecta. Cuando deseen saber de nosotros y de nuestro amor eterno, ahí están las canciones, los duetos y las fotos", dijo Juan Gabriel al diario Reforma tras el deceso de la intérprete.

De origen humilde, Juan Gabriel, cuyo verdadero nombre era Alberto Aguilera Valadez, nació en Parácuaro, Michoacán, el 7 de enero de 1950. El menor de 10 hermanos, era hijo del arriero Gabriel Aguilera Rodríguez y la campesina Victoria Valadez Rojas.

Cuando aún era un bebé, su padre provocó un incendio que afectó algunas propiedades privadas y le produjo un impacto que lo llevó a ser internado en un hospital psiquiátrico en la Ciudad de México. No se supo más de él. Con los años Juan Gabriel le dedicó su canción "De sol a sol".

Su madre, que tuvo que trabajar por años como sirvienta, se mudó tras esto con sus hijos a Ciudad Juárez, de donde le viene el mote de El Divo de Juárez. El cantante pasó la mayor parte de su infancia apartado de su madre, pues ante la falta de dinero se vio obligada a ingresarlo en un internado. El fallecimiento de su madre en 1974 inspiró "Amor eterno", que hasta la fecha se escucha como un himno de dolor y es recurrente en algunos funerales.

"Hoy día y aunque haya carecido de mi madre y de su cariño, tengo el de millones. Su amor está derramado por todas las madres de México, aunque ellas no lo sepan", dijo el músico al diario La Jornada.

Estudió sólo hasta el quinto año de primaria, pues se escapó del internado. Pero allí había conocido al señor Juan Contreras, quien fue una especie de mentor y le enseñó música. De él provino parte de su nombre artístico, Juan, que combinó con el de Gabriel, su padre.

En 1965 debutó en el programa "Noches rancheras" bajo el nombre de Adán Luna, interpretando "María la bandida". Luego cantó en el cabaret "Noa Noa", de donde se inspiró para hacer la que fue quizá su canción más característica, "El Noa Noa".

Al probar su suerte en la capital no tuvo otra opción que dormir en sitios como la estación de ferrocarriles o la Alameda y la Villa de Guadalupe de la Ciudad de México. En ese periodo fue acusado de robo y fue encarcelado en la sombría prisión de Lecumberri, lo cual quedó plasmado en la película de 1982 "Es mi vida", escrita y dirigida por Gonzalo Martínez Ortega y en la que Juan Gabriel actuó como él mismo.

Sus temas hicieron que conociera al director de la prisión y a la esposa de éste, quien descubrió que no había pruebas suficientes en su contra y ayudó a que lo liberaran. Pero las malas experiencias parecían no tener cabida en el prolífico universo de Juan Gabriel, el astro que con su voz y entrega en el escenario alegraba a aquellos que pensaban "No me vuelvo a enamorar".

Llegó a ser laureado por el cronista Carlos Monsiváis y rompió esquemas en 1990 al presentarse tres noches seguidas en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, reservado generalmente para ópera y ballet, pese a ser un músico popular.

Esos conciertos fueron a beneficio de la Orquesta Sinfónica Nacional y se convirtieron en una de sus presentaciones más celebradas. Su disco "Juan Gabriel en vivo desde el Palacio de Bellas Artes" estableció récords de ventas y también se lanzó en video, algo inusual para los artistas de la época. En 2013 repitió la hazaña al cumplir 40 años de trayectoria con otro concierto en el palacio que quedó plasmado en el disco "Mis 40 en Bellas Artes" de 2014.

Juanga, como también se le llamaba, pasó de ser un galán para solteras a ser un cantante con atuendos y ademanes afeminados, al que no le apenaba usar tonos agudos al cantar ni coquetear con el público. Llegó a asegurar que "el arte es femenino", pero nunca respondió directamente preguntas sobre su orientación sexual.

"Si usted es guapo, está joven y está divino siempre van a decir eso, que usted es gay", dijo durante entrevista a la cadena Univisión en 2002.

Otra de sus respuestas sobre el tema se volvió tan popular como sus canciones: "Dicen que lo que se ve no se pregunta, mijo", señaló al periodista Fernando del Rincón.

Se destacó como filántropo, donando las ganancias de algunas de sus presentaciones a hogares infantiles en México y en 1987 fundó Semjase, un orfanato para 120 pequeños donde se les enseñaba música y el cual financiaba personalmente.

"De lo que doy nunca me acuerdo, de lo que me dan nunca me olvido", dijo el homenajeado en la ceremonia.

Incluso se decía devoto de sus fanáticos: "Me he convertido a través de los años en fan de mis admiradores. Ellos pagan un boleto por verme y eso es impagable".

Del mismo modo, jamás escatimó en reconocer a otras figuras tan grandes como él.

"Tengo ya 64 años, ya como esté pues está bien", dijo durante el estreno de "¿Qué le dijiste a Dios?". "Aunque tengo 64 años me supero en lo que pueda todos los días y siempre estoy haciendo cosas para México, para la música, para estar más unidos, para bailar. Para que cuando me vaya me quede".

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