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Jocelyn Sosa recibió su primera medalla cuando cursaba el tercer año escolar y se la ganó por haber completado las tablas de multiplicación.

Nuevo años después, la hija menor de Alba y Eleazar Sosa Sr., ha cosechado numerosos galardones en diferentes disciplinas.

Pero el último logro de la estudiante graduada de la preparatoria Greenfield ha sido el más esperado: ingresar a la Academia Naval de los Estados Unidos con una beca completa que cubre todos los gastos educativos.

Pero Jocelyn no es la primera de su familia en conseguir este hito. En el 2013, su hermano Randy ganó la misma beca. Además su hermano mayor Eleazar Jr. estudió economía en la Universidad de California Davis y su hermano Roosevelt estudia en el Colegio Hartnell con aspiraciones de enfocarse en la agricultura.

Ahora, ella espera seguir los pasos académicos de sus hermanos y así poder lograr su sueño de graduarse de oficial militar y, posteriormente, convertirse en doctora.

“Lo que yo quiero hacer es algo en las ciencias. Entonces quiero ver cómo me puedo involucrar…para (aprender sobre) enfermedades”, dijo Jocelyn.

Deportes, kárate, 4H y disciplina

Los logros que Jocelyn y sus hermanos han logrado no llegaron fácilmente, sino a través de “arduo trabajo, dedicación y felicidad” es cómo lo describe Jocelyn.

El matrimonio Sosa se trasladó a Greenfield de México hace más de 20 años, y desde entonces han vivido en esta ciudad de aproximadamente 17,000 habitantes.

Aunque la Sra. Y el Sr. Sosa no se graduaron de la universidad, siempre inculcaron la importancia de la educación a sus hijos.

“Mi papá decía, ‘yo no les voy a dejar ninguna herencia, la única herencia que les voy a dejar va a ser el estudio…es lo que van a tener siempre’, y es lo que les decimos a ellos”, comentó la Sra. Sosa.

Pero además de la educación, la disciplina y participación en actividades extracurriculares eran dos factores presentes en la familia.

“No me gustaba nada correr, sólo lo académico”, dijo Jocelyn.

“…Al fin del octavo año mis hermanos me llevaban a correr y yo lloraba porque no me gustaba correr, pero cuando inicie la preparatoria me dijeron que era un corredora muy buena y me empezó a gustar y tuve mi equipo de mujeres. Empezamos a cambiar la historia allí (en la preparatoria) porque antes el grupo de Greenfield no se conocía tanto”.

Otra actividad en la que los Sosa estaban involucrados era en kárate. El Sr. Sosa quiso que todos sus hijos obtuvieran cinta negra en esta disciplina, y Jocelyn la obtuvo cuando cursaba la preparatoria.

“Mi papá me dijo que yo no me podía graduar de la (preparatoria) e irme a donde yo quisiera sino tenía una cinta negra…después lo tuve que dejar (el kárate) porque me involucre mucho en los deportes en la preparatoria”.

Además, en la preparatoria Jocelyn fue parte de los equipos de baloncesto, luchas y atletismo; fue presidente de su grupo; fundó el grupo francés; y participó en los programas de Girls Inc. Y 4H.

El programa 4H ha sido una clave muy importante en los logros de los Sosas, dijieron Jocelyn y su madre.

Sin embargo, a pesar de que Jocelyn sobresalía atlética y académicamente, la disciplina en su casa era ineludible.

En estos tiempos en que una gran parte de jóvenes tienen dispositivos electrónicos, los padres de Jocelyn se mantuvieron firmes a sus ideas de eliminar las distracciones que pudieran afectar la educación de sus hijos y no permitieron que nadie tuviera un celular hasta que terminaran su educación en la preparatoria e iniciaran el colegio.

“Es para que aprendan, yo creo que entre más trabajo pasas, te vuelves más fuerte”, dijo la Sra. Sosa. “Tiene que haber disciplina porque si no lo tienen no les ayuda”.

Aunque para Jocelyn era difícil entender las ideas estrictas de sus padres, con el tiempo comprendió que lo hacían por su bien.

“Yo estoy bien feliz (que mis padres eran estrictos), me ha ayudado mucho”, dijo Jocelyn.

“Aquí en la escuela soy bien conocida y a la gente le gusta cuando hablo con ellos…yo les digo, ‘pongan atención a sus padres’. Mi mamá y mi papá son muy estrictos…les digo a otra gente, ‘escuchen a la gente que les está tratando de ayudar porque ellos ya están más grandes, ya han visto lo que pasa entonces ellos quieren hacer todo lo bueno (para ustedes)’”.

Certificados, medallas y trofeos

La decoración en la casa de la familia Sosa no es como la decoración que se encontraría en la mayoría de las casas, las cuales desplegarían fotografías familiares, cuadros, entre otros adornos.

Al entrar a la casa, lo primero que resalta son las paredes adyacentes a la derecha, las cuales están cubiertas de todos los trofeos y medallas que los Sosa han acumulado durante los años, desde trofeos en competencias atléticas hasta reconocimientos académicos.

En la parte de arriba de una de las paredes se encuentran tres reconocimientos presentados a la familia. Después le sigue los reconocimientos que Eleazar Jr. ha recibido, seguido por Randy, Roosevelt y Jocelyn. Todos ordenados por orden de edades.

Y en la pared adyacente se encuentran los trofeos y medallas que cada uno de ellos ha recibido, desde reconocimientos por mantener una asistencia perfecta en la escuela hasta trofeos por terminar en primera posición en una competencia de carreras.

La Sra. Sosa decidió desplegar los logros de sus hijos porque cree que es importante que ellos se sientan apreciados. Además, dice que es una buena manera de motivar a otros niños que visitan la casa para que ellos crean y se den cuenta de que pueden lograr lo que se propongan en la vida.

“Cualquier cosa aunque sea chiquito si tú lo guardas ellos ven que lo aprecias… (Pero) sino lo guardes, ni siquiera lo toman en cuenta. Les tenemos un fólder con certificados. Uno tiene que valorar lo que ellos hacen desde que están chiquitos porque para ellos no es cualquier cosa…con eso se empieza. Esa es la semilla que empiezas a poner”, dijo la Sra. Sosa.

“Yo me siento orgullosa de (ellos), pero es para que los demás niños vean que si se puede porque yo veo muchos niños que se han motivado de verdad”.

A Jocelyn también le gusta la idea de que los logros que ella y sus hermanos han conseguido motiven a los demás.

“Los (niños) del kárate van al baño, miran las medallas y dicen: ‘mira qué bonito’. Yo les digo, ‘tú también puedes (lograr) esto, sólo trabaja duro’”, dijo Jocelyn.

“Una de mis primeras medallas era de plástico (refiriéndose a la medalla que ganó por completar las tablas de multiplicación), la encontramos en (el supermercado) FoodsCo, como por 50 centavos te dan cinco. Esas cosas chiquitas…te motiva para que hagas algo”.

“Algo que les digo a los niños de kárate o a los del (programa) 4H es que ellos pueden hacer lo que ellos quieran. Cuando yo estaba creciendo mis padres siempre me decían que lo que yo quería ser es lo que yo iba a ser. …Gente aquí en un pueblo chiquito quiere decir ‘somos de un pueblo chiquito no podemos hacer eso…gente de otras partes, ellos pueden porque tienen más cosas, tienen más dinero, tienen más apoyo’, pero en realidad no importa de dónde eres es sólo que trabajes duro y te pongas en la mente ‘yo quiero hacer eso’, y dedicarte a lo que tú quieres hacer”.

El próximo capitulo

En los próximos días, Jocelyn estará disfrutando de sus últimos días en California antes de partir el a fines de julio para iniciar una nueva etapa en la Academia Naval.

Primero iniciará un año de preparación escolar antes de ingresar a la Academia Naval en Annapolis, Maryland.

“Cuando eres un oficial militar el pensamiento es que eres un líder y estas ayudando a otra gente a que tengan el mismo pensamiento casi como el tuyo para que terminen algo”, dijo Jocelyn.

“Un líder no es alguien que dice, ‘yo soy el líder, yo soy superior a ti’ pero alguien que dice, ‘yo te puedo ayudar’. Porque un líder es de servicio, entonces no es el que está demandando las cosas, pero ayuda a la gente a hacer algo, (a) motivarlos a que lleguen a una meta. Entonces por eso también me quiero ir a la Academia Naval”.

A pesar de que estará a miles de millas de su hogar y de su familia, Jocelyn los llevara consigo.

“Todos nosotros tenemos una libreta. Mi papá las llena con (frases motivadoras) y diferentes cosas. Y cuando se va alguien de la casa (a la escuela), como mis hermanos, mi papá se los da”, dijo Jocelyn.

“Así que cuando yo me vaya a la escuela, a mí también me va a dar mi libro... Mis hermanos me han contado que ellos lo abren y lo leen cuando lo ocupan”.

Y su padre confía en que ella sobresaldrá en lo que haga.

“Ahora que se va no nos preocupa tanto porque sabemos que ella es capaz…es fuerte, es valiente y está segura de lo que quiere. Es algo que ella tiene como mentalidad”, dijo el Sr. Sosa.

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