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La inundación del Valle de Salinas podría dejar en la ruina a los agricultores.

Una masa de agua tibia que se está formando en el pacífico ecuatorial probablemente envíe bandas de intensas lluvias a lo largo del sur de California durante este invierno y la próxima primavera. El Niño se avecina en el horizonte, y la mayoría de los californianos están suplicando que haya precipitaciones. Bardin Bengard, del Rancho Bengard, es más cauteloso. Los recuerdos de 1995, año en que las lluvias alimentadas por El Niño inundaron casi 30,000 acres de tierras agrícolas en Salinas, continúan frescos en su mente.

“Tengo tierras en el río”, dijo Bengard. “No hay nada que podamos hacer para prepararnos”.

El suelo de Salinas es muy blando, explicó. Si se inunda, el río podría esculpir nuevos canales a través de las tierras agrícolas y llevarse la capa superficial del suelo.

El daño económico de las inundaciones podría extenderse mucho más allá que la pérdida de cosechas o la erosión en la capa superficial del suelo. De acuerdo con Norm Groot, director ejecutivo del Buró Agrícola del Condado de Monterey, las tormentas de 1995 tuvieron un costo estimado de $230 millones de dólares en daños iniciales para los agricultores. Sin embargo, agregó, los costos a largo plazo probablemente fueron mucho más altos, de hasta $500 millones de dólares.

A Groot y a Bengard les preocupa que la inundación de 2015 pudiera ser mucho peor. El lecho y los diques del Río Salinas se encuentran en mal estado y son más susceptibles a las inundaciones. De acuerdo con el concejal de la ciudad de Salinas Steve McShane, el auge de la industria de la fresa ha sido malo para la prevención de inundaciones. En la actualidad hay de un 30 a un 40 por ciento más acres de fresas que se cultivan alrededor de Salinas que en 1997, dijo McShane. Los campos de fresas están cubiertos de plástico, lo cual aumenta el escurrimiento del agua de lluvia en lugar de permitir su absorción en el suelo.

Las inundaciones no solo podrían ser más graves, sino que sería mucho más difícil recuperarse de los daños. La mayoría de los agricultores ha adoptado el Acuerdo para la Comercialización de Verduras de Hojas Verdes. Las pautas del acuerdo están diseñadas para ayudar a evitar el brote de enfermedades alimentarias como el E. coli. Existe un gran potencial de contaminación en una inundación, así que el protocolo del acuerdo es estricto: los campos deben tener resultados negativos en cuanto a enfermedades tres veces en un período de 90 días antes de que los agricultores puedan plantar de nuevo. A Groot le preocupa que muchos agricultores podrían tardar seis meses o más en cumplir con este requisito.

Existen algunos fondos federales disponibles para ayudar a los agricultores durante los desastres, informó Vivian Soffa, directora ejecutiva de la Dependencia del Servicio Agrícola del Departamento de Agricultura (USDA) para el condado de Monterey, que estaría a cargo de distribuir la ayuda.

Para cubrir la pérdida de cosechas, muchos agricultores de EE. UU. acuden a los seguros de cosechas. Sin embargo, es posible que esto no ayude en Salinas.

“La mayoría de las cosechas del condado de Monterey no están cubiertas por los seguros de cosechas”, informó Soffa. En lugar de ello, los agricultores pueden solicitar financiamiento a través del Programa de Ayuda en Caso de Desastres para Cosechas no Aseguradas. El financiamiento está disponible para los agricultores casi de inmediato, pero nadie puede reclamar más de $125,000 dólares en daños al año. Además, el Programa de Ayuda en Caso de Desastres para Cosechas no Aseguradas sólo está disponible para los agricultores que hayan ganado menos de $900,000 dólares en ingresos brutos ajustados durante el período de tres años anteriores.

Soffa mencionó el Programa de Conservación en casos de Emergencia como otra fuente de ayuda. Este programa proporciona créditos para reparar los daños físicos a las granjas, pero no cubre la pérdida de cosechas ni de ingresos mientras se espera para plantar de nuevo.

Gran parte de esta ayuda no está disponible para los agricultores más grandes como Bengard. “Probablemente podamos obtener algunos créditos federales para la reconstrucción”, dijo. “Más allá de eso, tendremos que arreglárnoslas nosotros solos. Los federales han impuesto tantas condiciones que no vale la pena el dolor de cabeza”.

Algunos fondos sólo están disponibles en casos de emergencias declaradas por los estados. Otros fondos, dijo Soffa, se distribuyen de manera retroactiva: “Ya teníamos tres años de sequía antes de que comenzara a fluir el financiamiento de ayuda”.

Aunque los agricultores del área están preocupados, las inundaciones en Salinas no son nada nuevo. “Cualquier persona que haya trabajado en las tierras aquí durante una generación o más sabe que esto es parte de encontrarse a merced de la madre naturaleza”, dijo McShane, quien también administra el vivero McShane’s Nursery and Landscape Supply. Los agricultores del área tienen experiencia en salir por sí solos del lodo.

“No es bueno. Se pierden ciclos de cosechas, y el tiempo es dinero”, dijo Bengard. “Pero construiremos de nuevo. Simplemente tenemos que hacerlo nosotros mismos”.

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