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Existe una fuerte posibilidad de que a partir del inicio del otoño, un fuerte sistema de El Niño genere tormentas que podrían hacer que este sea un invierno muy húmedo a lo largo de la Costa Occidental, informó el Servicio Meteorológico Nacional (National Weather Service, NWS).

Los funcionarios del NWS dudan en pronosticar fuertes lluvias porque hay demasiadas variables que podrían afectar en qué lugares se presentarán las tormentas, informaron los meteorólogos de Monterey. Históricamente, los patrones de El Niño han traído más lluvia al sur de California que a la Costa Central, agregaron.

“El centro de California se encuentra precisamente en la cúspide”, dijo Kevin Durfee, un meteorólogo de la oficina del NWS en Hanford. “Cualquier cosa podría suceder, pero existe una buena posibilidad de que tendremos un invierno muy húmedo. Tendremos una buena posibilidad de contar con un invierno más húmedo que en los últimos dos años”.

Incluso si la Costa Central recibe torrentes, esto no eliminará el daño causado por los últimos cuatro años de sequía. Ciertamente ayudará, pero una temporada húmeda no acabará con la sequía.

El Niño se define por temperaturas por encima de lo normal en la superficie del mar en la región ecuatorial del Océano Pacífico. Como el calor es energía, los motores que producen tormentas en el Pacífico, conocidos como ciclogénesis, están funcionando a un paso más acelerado que cuando se presenta el patrón de La Niña. El hecho de que el centro de California reciba lluvia torrencial o solo una buena remojada dependerá del lugar en que esos motores se establezcan en el Pacífico.

“La correlación (entre El Niño y fuertes lluvias) es mejor para la parte sur del estado”, dijo Charles Bell, un meteorólogo de la oficina del NWS en Monterey. “Aquí estamos en una zona de transición”.

Pero si le gusta apostar, apueste a que el centro de California tendrá humedad en el otoño, el invierno y hasta la primavera de 2016. Estas son las razones: en el invierno de 1982-1983, se presentó un patrón de El Niño que tenía la misma fuerza que el actual, y resultó ser el invierno más húmedo del que se tiene registro, dijo Durfee. Esto sucedió de nuevo en 1997-1998, cuando se formó un patrón de El Niño con una fuerza similar, que produjo torrentes en el norte y el centro de California.

Existe un inconveniente para las comunidades que dependen del manto de nieve de la Sierra Nevada. Los patrones de El Niño generan “ríos atmosféricos” cálidos que se originan en el área de las islas de Hawaii; de ahí viene su apodo de el “expreso de la piña”. Durfee observó que en los sistemas de tormentas de El Niño que ha habido en el pasado, los ríos atmosféricos generaron lluvias fuertes pero cálidas, incluso hasta los 9,000 pies de altura, en lugar de nieve. Los sistemas de tormentas frías tienden a formarse sobre Alaska, y esos son los que generan muchos pies en el manto de nieve.

Un invierno húmedo también ayudará a las represas. Robert Johnson, asistente del gerente general de la Dependencia de Recursos Hidráulicos del Condado de Monterey, dijo que todas sus medidas para el control de inundaciones están actualizadas, pero que el llenado de las represas depende de la madre naturaleza. Un ejemplo dramático es la inundación del Valle de Salinas de 1995.

“En enero de 1995, el lago Nacimiento tenía el espejo de agua al mínimo”, dijo Johnson. “Para marzo se estaba desbordando”. Ese año, el Valle de Salinas sufrió inundaciones catastróficas, y la ribera del recién extendido río Salinas llegó hasta la calle Blanco al sur de esa ciudad.

Las posibilidades de que El Niño permanezca fuerte durante todo el invierno son altas. El NWS calcula una posibilidad de más del 90 por ciento de que las condiciones de El Niño continuarán durante el otoño, y aproximadamente un 85 por ciento de que durarán todo el invierno. Además, los pronosticadores del tiempo sugieren que existe aproximadamente un 80 por ciento de probabilidades de que El Niño continúe hasta la primavera de 2016.

La razón por la que los funcionarios del meteorológico no pueden predecir con certidumbre las probabilidades de precipitación en el centro de California es que solo tienen datos desde la mitad de la década de 1950.

“Esa es una ventana muy corta en el mundo de la meteorología”, dijo Bell.

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