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El Consejo de Supervisores del Condado de Monterey votó de manera unánime el martes por aceptar un informe en el que se presenta un inventario de todos los servicios y programas que ofrece actualmente el condado para las personas sin hogar.

La lista no es pequeña, como tampoco lo es la cantidad de dinero del condado que se dirige a resolver el problema que involucra a las personas empobrecidas, a los indigentes médicos y a las personas sin hogar que viven aquí.

El informe muestra que los departamentos de Servicios Sociales, Salud y Salud Conductual del condado, así como las clínicas, Salud Ambiental, el Centro Médico Natividad y otros programas aliados gastan aproximadamente $128 millones de dólares al año. De esa cantidad, aproximadamente $369,000 dólares se gastan en ocho programas que afectan directamente a la población sin hogar de la calle Soledad.

Los $368,859 dólares representan la contribución del Condado de Monterey. Esta cifra no toma en cuenta las contribuciones en especie, los servicios compartidos y los presupuestos de trabajo independientes de las organizaciones de beneficencia y sin fines de lucro que ofrecen servicios a las personas sin hogar del condado.

Sin embargo, como han mencionado muchos observadores del consejo, tradicionalmente el condado es el primer nivel de gobierno de California que se espera que proporcione servicios sociales. También es el nivel de gobierno que tradicionalmente se espera que se encuentre a la vanguardia de los esfuerzos para combatir la falta de vivienda.

De acuerdo con Carmen Gil, una analista del departamento de salud del condado que ayudó a recopilar el informe, el inventario es un primer paso fundamental para administrar con eficacia los esfuerzos del condado para combatir la falta de vivienda.

“Queremos que este sea un documento viviente”, dijo Gil, quien también es miembro del consejo del Salinas Valley Memorial Healthcare System. “Esperamos que esto cambie con el tiempo”.

El informe sirvió para identificar una debilidad inmediata: no existe una sola persona que esté a cargo de coordinar los aproximadamente 80 programas (del condado, la ciudad y privados) que actualmente sirven a los pobres y a las personas sin hogar.

De acuerdo con Katherine Thoeni, directora ejecutiva de la Coalición de Proveedores de Servicio para las Personas sin Hogar, esto es necesario.

“La falta de vivienda es un problema que abarca a múltiples jurisdicciones y que requerirá una respuesta regional”, informó.

El informe se recopiló a solicitud del supervisor del distrito 1 Fernando Armenta, quien en mayo fue tema de una columna de este autor en la que se le cuestionaba lo que está haciendo en el área de la calle Soledad y el Barrio Chino de Salinas (el martes, The Salinas Californian presentó una solicitud de conformidad con la Ley de Registros Públicos de California con el objetivo de averiguar el costo para el público de la recopilación de esos informes. Esta información se actualizará cuando el condado responda a la solicitud).

La calle Soledad, en la que viven aproximadamente 200 personas sin hogar, se ha convertido en el centro de una crisis de salud pública debido a la falta de regaderas y baños públicos. En años recientes, la cantidad de personas que viven en tiendas de campaña en las calles ha aumentado significativamente, al igual que la violencia callejera y el uso abierto de drogas.

Durante la junta del martes, Armenta prometió que pronto visitaría la calle Soledad y pasaría “medio día ahí” hablando con las personas sin hogar, así como con los proveedores de servicios que trabajan en la zona.

Armenta preguntó en qué iban las cosas respecto al esfuerzo que se propuso desde hace tiempo entre el condado y la ciudad de Salinas para construir unas instalaciones de regaderas y baños públicos que estén abiertas las 24 horas en esa calle. También preguntó acerca de un plan para instalar ahí estaciones para lavarse las manos.

Los funcionarios de la ciudad de Salinas dijeron que esperan adquirir pronto un antiguo club nocturno llamado Copacabana que se encuentra en la calle Lake Este, por medio de un contrato de arrendamiento a largo plazo, para convertirlo en instalaciones de regaderas y baños públicos, los cuales serían administrados por el personal de Dorothy’s Place, una de las organizaciones sin fines de lucro que ofrece servicios a las personas sin hogar del área del Barrio Chino.

Actualmente se desconoce de dónde provendrían los fondos necesarios para convertir el club nocturno. De la misma manera, tampoco parece haber un flujo de dinero disponible para pagar las estaciones necesarias para lavarse las manos.

“Tenemos un problema tremendo de higiene ambiental que no se está resolviendo”, dijo el director del Departamento de Servicios de Salud del condado Ray Bullick. “(Actualmente) no hay financiamiento para las estaciones para lavarse las manos. Y no estoy seguro de que nos estemos coordinando de la mejor manera posible”.

La supervisora Jane Parker dijo que le gustaría que el Subcomité de Salud y Servicios Humanos del consejo analice la posibilidad de encontrar un coordinador general de servicios para las personas sin hogar.

También le pidió al subcomité que analice el asunto de hacer que el Centro Médico Natividad, propiedad del condado, permita que los pacientes sin hogar permanezcan más tiempo en el hospital para sanar mejor antes de ser devueltos a las calles.

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