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El gran jurado civil del Condado de Monterey para 2014-2015 publicó dos informes interesantes esta semana; uno de ellos fue acerca del aeropuerto regional de Monterey y el otro acerca de la preocupación por el aumento en la militarización de nuestras fuerzas policíacas civiles.

La “militarización” se refiere a la tendencia entre los departamentos locales de policía y del alguacil a usar equipo militar donado por el gobierno federal, y de los oficiales de esos departamentos a emplear tácticas militares más estrictas cuando se encuentran en contacto con el público.

El gran jurado resumió la situación del Condado de Monterey de esta forma:

“El exceso de militarización de los departamentos de policía locales, en particular el uso de equipo excedente del programa 1033 del Departamento de Defensa federal, no parece representar un problema entre los departamentos locales de policía que el Condado de Monterey...”

De manera muy general y amplia, yo podría estar de acuerdo con esta conclusión.

Quiero decir, aquí no estamos como en Ferguson, Missouri, y nuestros policías no andan por ahí con cascos, escudos y armas automáticas de alto poder a todas horas del día. Además, en reconocimiento del departamento de policía de Salinas, en gran medida han apoyado, y no intimidado, a nuestros residentes locales cuando protestan acerca de las relaciones entre la comunidad y la policía, o por los cuatro tiroteos fatales en los que participaron oficiales el año pasado en nuestras calles.

Yo sé que los policías de Salinas tienen demasiado trabajo y están estresados al máximo. Sin embargo, incluso en este estado, pienso que la gran mayoría de ellos son personas buenas que entienden por completo lo que significa hacer un juramento, servir al público y respetar nuestros derechos civiles.

A nivel local, todo este asunto de la militarización surgió debido a los dos vehículos blindados donados por el ejército de EE. UU. que recibieron los departamentos de policía de Salinas y de Del Rey Oaks, respectivamente, en 2013 y 2014.

Los imponentes vehículos, y aclaremos que NO son tanques, se conocen como transportes de personal protegidos contra emboscadas y resistentes a minas, o MRAP, y normalmente los usa la policía civil para proteger a los miembros de los equipos de SWAT que cada vez más seguido se enfrentan a tipos malos locales que usan armas de alto calibre.

Estas armas son capaces de perforar los antiguos vehículos de SWAT, con lo que ponen en riesgo no solo a los oficiales, sino también las vidas de los civiles. Las ciudades con equipos de SWAT ya no pueden ignorar el peligro que las rodea.

El asunto es si es correcto aceptar cosas como los MRAP tan solo porque son gratis. Yo sostengo que en un ambiente como el de Salinas, en el que el jefe de la policía está tratando activamente de promover mejores relaciones entre sus oficiales y la comunidad, y donde el departamento se está enfocando en desarrollar, y no en destruir, la confianza de la comunidad, un vehículo de ese tipo es de hecho, y sin importar lo barato, inadecuado.

Esto no es para criticar a los oficiales de esas ciudades, quienes estaban tan solo tratando de mejorar la calidad y seguridad del equipo que utilizan. No, las personas que necesitan ser líderes, y responder a esto, son los miembros del ayuntamiento de cada ciudad.

Por desgracia, la falta de liderazgo desde la tribuna del ayuntamiento es demasiado común. Sin embargo, usted ya me ha escuchado decir esto antes. Hoy quiero hablar acerca del informe del gran jurado civil en sí.

Pienso que es totalmente insuficiente. Quiero decir, felicitaciones por haber enfrentado un asunto contemporáneo y controversial, pero este informe tiene un agujero tan grande que uno puede hacer pasar un MRAP por él.

Y sí, yo sé que estos grandes jurados de nosotros están formados por voluntarios de la comunidad que donan su tiempo libremente en bien de la misma. Realmente les agradezco por su activismo cívico.

Pero si su trabajo es investigar cosas importantes de nuestra comunidad como la militarización de la policía civil, entonces por favor háganlo bien. He leído este informe acerca del tema y en ninguna parte indica que el jurado haya hablado con miembros individuales de la comunidad de Salinas o de Del Rey Oaks.

Entiendo también que el gran jurado civil no puede celebrar en el ayuntamiento una sesión llena de amor en la que se tomen las manos con la comunidad al estilo de las que celebra Steve McShane para tratar de “desmitificar” todas las cosas, pero seguramente podrían haber entrevistado a los líderes de la comunidad, especialmente a los del lado este de Salinas, donde las tensiones entre la policía y los ciudadanos se encuentran en su punto más álgido.

No existe evidencia en ninguna parte del informe de que hayan tratado de hacer esto.

Lo que hizo este grupo fue basarse en el testimonio de los funcionarios públicos y en los informes públicos, y eso para nada es adecuado. Incluso si este jurado llegara a la misma conclusión de que la militarización de la policía no es un problema en el Condado de Monterey, piense en lo sólido que habría sido este informe si se hubieran molestado simplemente en hablar con la gente.

A fin de cuentas, los ayuntamientos de estas ciudades son responsables de aprobar sus presupuestos anuales de seguridad. Ellos son los que determinan lo que se puede gastar en equipo policíaco y de bomberos.

El trabajo del ayuntamiento es asegurarse de que a sabiendas no pongan a sus empleados en un peligro innecesario al darles equipo inferior, inadecuado o defectuoso. En otras palabras, si los departamentos de policía de Salinas o de Del Rey Oaks necesitan nuevos vehículos de SWAT, adquiéranlos.

Pero limitarse a apoyar desde el estrado “la suerte que tenemos” de tener policías suficientemente listos para obtener cosas gratis del gobierno federal equivale a dejar caer la pelota, no captar la idea y ciertamente no dirigir.

Espero que este u otro gran jurado civil decida volver a analizar este asunto pronto, y esta vez se tomen la molestia de entrevistar a los líderes de la comunidad para escuchar sus voces y sus puntos de vista.

Aunque el panel concluyó que la militarización de la policía “no parece ser un problema”, pienso que las personas que andan en las calles y que viven en los vecindarios del este de Salinas podrían tener un punto de vista diferente acerca de si desean que sus oficiales de la policía local se conviertan en una especie de híbrido entre policías y soldados.

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